Villalba - Segovia

 

 
 

Una ruta muy especial para mí por las tremendas ganas que tenía de realizarla. Había escuchado muchas veces a diferentes personas hablar de esta ruta, que asciende el Puerto de la Fuenfría primero para después alcanzar Segovia, pero por pitos ó por flautas nunca la había podido realizar así que pensando en que proponer al grupo me topé en mi cabeza con esta ruta, que me pareció una buena idea. Como la subida de la Fuenfría es corta y suave pensé que tal vez sería buena idea comenzar desde Villalba, y así la convoqué.

Finalmente cuatro bikers (Rosa, Elena, Juanjo y yo mismo), más Marcial nos reunimos en Villalba, cerca de la casa de Juanjo, para desde allí iniciar la ruta. Aunque la idea inicial era regresar en tren, al ser solo cuatro ciclistas se me ocurrió proponerle a Marcial que se reuniera con nosotros en Segovia llevando el Montero, de manera que los cinco más las cuatro bicicletas regresáramos juntos después de comer en Segovia, y así lo hicimos.

La ruta es realmente una de esas que a primera vista imponen más de lo que luego en la realidad demuestran, aunque hay que tener claro desde el principio que habrá que dar pedales, y en algunos tramos, apretando.

La subida se prolonga durante 31km en los que se asciende desde los 880m hasta los 1780m, cumpliendo un desnivel acumulado de 900m. Esto significa una pendiente media del 2,9% porque realmente lo que el camino va haciendo es marcar puntos donde de manera breve pero brusca se gana altura, en una sucesión de “escalones”.

El primero de esos escalones se encuentra en el kilómetro 12 al 16, tramo en el que se ascienden 200m (5% de pendiente media). Tras un breve descanso, la ruta vuelve a picar hacia arriba en el kilómetro 18 hasta el 20, ascendiendo otros 150 metros (7,5% de pendiente media). En este punto se alcanza Cercedilla y se comienza a transitar la calzada romana, que nos lleva hasta la famosa “Cuesta de los Caballos”. Superada esta, se alcanza el antiguo hospital de tuberculosos y se inicia la subida del puerto propiamente dicha primero por la pista asfaltada y luego por la más cómoda pista de tierra.

Nos llamó poderosamente la atención la cantidad de ciclistas que nos habíamos juntado en la ascensión al puerto. Cada uno a su paso, la pista estaba por tramos concurrida como nunca la hemos visto, y con muchísima vigilancia de guardas forestales, suponemos que en previsión de conductas incívicas.

Casi sin darnos llegamos al puerto, tras tres horas y cuarto de excursión, donde paramos un rato suficiente para comer algo. Allí mismo, ya en la vertiente segoviana del puerto podíamos apreciar la sensible diferencia en densidad de población que existe entre la vertiente sur y la norte. En la madrileña, multitud de ciclistas y excursionistas, en la segoviana, nosotros y casi nadie mas.

Tocaba ahora comenzar el descenso. Hablamos y decidimos descender la pista en dirección Valsain hasta la Cruz de la Gallega, para desde allí procurar encontrar la forma de bajar a Segovia. Como estaba previsto, un suave descenso sólo desvirtuado por la cantidad de piedras que hay en la pista en su primera parte, nos llevó primero a la Fuente de la Reina y después a la Cruz de la Gallega. En el descenso, Rosa y Elena comentaban que les parecía imposible que ellas hubieran subido en otras ocasiones la pista que ahora bajábamos, y es que bajando se aprecian mejor las inclinaciones que otros días subimos. ¡Estas chicas son unas campeonas!

Este tramo es especialmente agradable. Descender suavemente por esta pista, bien asfaltada y tan cubierta de pinos que el GPS pierde señal durante buena parte del trayecto de descenso te ofrece multitud de sensaciones de frescor y bienestar, aún mas cuando sabes que ya no encontrarás subidas en tu camino.

Llegados a la Cruz de la Gallega aproximadamente en el kilómetro 44 de la ruta, se coge primero un divertido sendero, siempre en bajada que al poco desemboca en un carril mas ancho, luego un camino y finalmente una pista que atraviesa por un túnel las vías del AVE y nos lleva directos a Segovia. Desde Fuenfría hemos tardado 1h:15´ alcanzar Segovia, incluyendo en este tiempo varias paradas para tomar agua, hacer fotos ó simplemente orientarnos en la bajada final hacia la capital castellano-leonesa.

¿Cómo terminó la cosa? Pues con Marcial y en un restaurante justo enfrente de la estación, con las bicis guardadas en el garaje privado del dueño del restaurante, con sopa castellana, panaché de verduras, albóndigas, huevos fritos con chorizo, etc. Es decir, con buena compañía, lo que hizo que la sobremesa se alargara hasta bien pasadas las cinco de la tarde, momento en el que decidimos dar por finalizada la jornada Betetera-gastronómica, regresando todos juntos a Villalba en el montero.

Enrique.

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