Algunas ciudades y lugares de interés



 
 

Agadir:

 La mayor apuesta de Agadir son sus playas: grandes extensiones de arena fina y dorada protegidas por los brazos de la bahía de Ghir, una de las mejores posibilidades de baño y de deportes náuticos de todo Marruecos. Agadir es el enclave turístico marroquí más animado  y bien organizado para el turismo.

 En la antigüedad esta ciudad fue habitada por pescadores y granjeros beréberes que vivían en las zonas fértiles del interior y que usaban las cuevas naturales para guardar su grano. Luego comenzaron a llegar los marinos portugueses y  vieron muy pronto las buenas posibilidades del lugar, no solo para la pesca sino para el contrabando. En 1513 el Rey portugués Manuel I instaló una guarnición que comenzó a controlar las rutas de esclavos procedentes de Tombuctú y del África Central. En 1540 los saadies atacaron Agadir y tras sitiarla, echaron a los invasores. Construyeron la kasbah en la colina que está encima del puerto y más tarde fueron expulsados por los alauitas quienes reforzaron la kasbah. Agadir prosperó como nunca. Cada día llegaban barcos de carga para llevarse el azúcar de caña, dátiles, especias y oro a cambio de telas y cereales de Europa. Después de la independencia en 1956 el comercio empezó a declinar, pero se empezaron a construir hoteles y el futuro parecía muy prometedor. Luego y en tan solo 15 segundos el 29 de febrero de 1960, Agadir fue casi destruida por un terremoto, murieron 15.000 personas. El Rey Mohammed V declaró: “Si el destino de Agadir era ser destruida,  su reconstrucción dependerá de nuestra fe y nuestra determinación”. No faltó este empuje y la reconstrucción comenzó casi de inmediato, algo más hacia el sur de donde había estado la ciudad antigua y utilizando materiales antisísmicos.

 

Akka:

 Situada en una de las antiguas rutas de caravanas del Sahara, es el mayor de diez pueblos situados en un bonito palmeral que se extiende hacia el norte. Todo el oasis es famoso por disponer de una variedad muy buena y dulce de dátiles, conocidos como bousekri, además de otros cultivos de cebada y maíz, higos, uva y hortalizas, gracias a una intrincada red de canales de irrigación. Es un lugar frondoso y fresco para hacer una pequeña pausa, pasear y comer algunos dátiles. Cuidado con los estanques tentadores que puede estar infectados por bilharzias. Se celebra un zoco muy animado cada jueves.

 

 

 

 

Azrou:

Tiene el típico aspecto marroquí. Se encuentra en un valle ancho y llano empequeñecido por el fondo de laderas montañosas, en las que se halla enclavado el pueblo berebere original, hogar natal de la tribu BENI  MGUILD, y consistente en hileras de casas de tierra batida con tejados planos. La parte moderna está abajo, tiene un mercado lleno de color los martes, donde acuden los beréberes de los pueblos vecinos a vender sus alfombras (no necesariamente a turistas, y por ello a precios razonables), así como frutas y hortalizas. También vale la pena visita el centro de artesanía. Muestra una amplia selección de objetos labrados en madera de cedro, trabajos de metal, alfombras beréberes y las fundas de almohadón con lentejuelas que son típicas de la región. Se encuentra justo enfrente de la enorme roca  (Arzou)  que aparece en medio de la carretera y da nombre a ARZOU.

 

 

 

Azemmour:

 Es un conjunto de casas blancas de tejado plano, a lo largo de las orillas del río Oum er  Rbia. Las kasbahs y minaretes añaden una nota vertical a la línea de tejados planos y todo el conjunto se halla rodeado por murallas. El tiempo pareced haberse detenido en este lugar y su importancia está en el pasado, desde su fundación por los cartagineses en el siglo IV a.c. Hasta finales del siglo XIX fue un puerto pesquero importante y un centro de producción del calzados, tejidos y orfebrería. En la actualidad pocas de estas industrias han sobrevivido. No obstante. Sigue siendo un  centro sagrado, tanto para los árabes como para los judíos.

 Son de destacar las estrechas callejuelas de la medina y las descuidadas ruinas del viejo mellah y de las kasbah.

 La vista desde las murallas de los pequeños patios de casas blancas y limpias es fascinantes. Se trata de una medina pequeña y muy acogedora.

 

Casablanca:

 Es la ciudad más grande y más sofisticada de Marruecos con una población de más de 3,5 millones de habitantes. Es la capital económica del país y en sus alrededores se encuentra más de la mitad de la industria marroquí. Su puerto tiene un gran tráfico. Rica, eficiente y aerodinámica, con avenidas de rascacielos imponentes que podrían ser de cualquier país del mundo, es la ciudad marroquí más moderna. No es atractiva ni exótica, ni tan siquiera típicamente marroquí, pero los turistas la visitan por sus tiendas bien equipadas, por su fama de vida nocturna animada, y tal vez por su mismo nombre, que sugiere aventuras y romances.

 Centraremos en tres sectores de la ciudad: el centro elegante, la nueva mezquita de Hassan II y en contraste refrescante con la extravagancia de los dos anteriores la medina vieja y la nueva. Las zonas periféricas de la ciudad, sobre todo la industrial alrededor del puerto, son ruidosas y sucias, y el tráfico es una pesadilla. Por suerte todo lo que vale la pena ver (a excepción de la mezquita) se concentra en el centro.

 

Circo de Jaffar:

Se trata de un círculo de cimas, a unos 26 kilómetros de Midelt, la pista nos conducirá hasta un paso situado a 3.700 metros de altitud, desde el cual se puede observar este amplio anfiteatro. La pista continua por la cresta durante muchos kilómetros con vistas de innumerables picos y el avance es lento. Muchos se conforman con ver el Circo de Jaffar y luego regresan a Midelt, otros recorren sus 96 km hasta Imichil al otro lado de los montes de Jbel Ayachi. Este trayecto puede durar todo el día.

 

 

 

 

CheffChaouen:

 La carretera a Chaouen a 63 km al sur de Tetuán, sube por colinas tapizadas de jara y con una hermosa vista de las altas cimas del Rif a lo lejos. El nombre de Chaouen significa literalmente “los cuernos” algo que se entiende perfectamente, pues la ciudad se encuentra ubicada entre dos los picos gemelos Jbel Ech Chaouen (“montaña cornuda”).

Como Tetuán Chaouen fue construida por los musulmanes y judíos que huyeron de la persecución cristiana en el sur de España a finales del S. XV y XVI y también tiene un ambiente típicamente andalusí. A diferencia de Tetuán permaneció cerrada al mundo exterior durante siglos, en parte debido a su aislamiento físico y también por su fama de ciudad sagrada (aquí se encuentra la tumba de santo importante Moulay Abdessalam Ibn Mchich), y por tanto violentamente anticristiana.

 Incluso los españoles fracasaron en su intento de entrar en la ciudad hasta el asalto final contra Abd el Krim, el líder berereber en 1.926. Cuando al final consiguieron tomar por asalto la ciudad descubrieron para su sorpresa, artesanos utilizando las mismas técnicas observadas en Córdoba en el S. XV y olvidadas ya desde hacía mucho tiempo en esta ciudad española.

 

Debdou:

Esta situada a unos 50 kilómetros al sur de Taourit, donde el paisaje es mas verde, esta emplazada en una meseta (Gaada de Debdou) desde la que se pueden ver unas esplendidas vistas.

 

 

 

 

El Jadida:

 Hermosamente situada en los brazos de la bahía El Jadida significa “La nueva”y los marroquíes rebautizaron el lugar al recuperarlo de los portugueses, que la denominaron Mazagan a mediados del siglo XXVIII. Por lo que esta población conserva restos de la colonización portuguesa. En el dia hoy vuelve a tener bienestar económico, su zona interior agrícola  y su saludable industria textil han Hecho que la población subiera de 90.000 a 120.000 habitantes en los últimos cinco años. El antes desaseado centro de la ciudad se ha reformado bastante bien, y las plazas y calles están llenas de cafés y de animación. La ciudad tiene unas hermosa playas de arena  y un clima templado.

La parte mas interesante es el antiguo barrio portugués. No hay que perderse la cisterna subterránea, un inmenso espacio cuadrado soportado por 25 columnas e iluminada tan solo por una abertura circular en el techo. Los Portugueses la construyeron originariamente  como arsenal, pero a mediados del siglo XVI la transformaron en cisterna, Una marca en la pared registra el nivel de agua en esa época. Fue descubierta por casualidad en 1.916 y Orson Welles la utilizo en su película Otelo la mayor parte ce la cual fue filmada en Essaouira. Ahora el agua que hay en el suelo, que se controla cuidadosamente es justo la suficiente para mostrar un asombroso reflejo del techo con arcadas.Lo mejor es ir cuando el sol esta por encima del orificio de iluminación.

Cerca se encuentra la iglesia de La Asunción ,del siglo XVI conocida como La Catedral y utilaza hoy dia como sala de exposiciones. Los portugueses construyeron sus edificios en una escala grandiosa y en la actualidad sobreviven parte de  las murallas, alrededor de las cuales había un foso y cuatro de los cinco grandes bastiones. Dos de ellos(Le Saint Espirit y L´Ange)  dan sobre el puerto que en su dia fue muy importante, pero que en la actualidad es demasiado superficial y solo cuenta con una flota pesquera de sardinas.

 Saliendo por la Porte de Mer o bien por la parte de L´ Ange las vistas son magnificas.

 

 Erg Chebbi:

Erg es el término árabe para designar “duna de arena”. La gente suele desencantarse con el desierto marroquí porque en gran parte es pedregoso, pero aquí en el TAFILALET supera todas las expectativas, lo que explica que las compañías cinematográficas lo adoren y las gentes del lugar son verdaderas expertas en estrellas del séptimo arte. La carretera  que sale de ERFOUD, que se convierte en pista al cabo de 16 km, es perfectamente  transitable  por coches normales, aunque los 4 x 4 permiten ir más deprisa pero conviene llevar un guía consigo, a menos que se tenga experiencia en conducción por arena. Además del peligro de quedar atascado o perdido durante una tormenta de arena,  la pista se bifurca repetidas veces. También existe el pequeño riesgo de acabar en Argelia, a 80 km hacia el este, aunque los militares siempre se lo impedirán.

 

Erfoud:

 Fue creada por los franceses como capital comercial y administrativa de la provincia de TAFILALET. Su ubicación geográfica asegura su importancia estratégica: se encuentra en el cruce entre la gran ruta oeste-este que cruza Marruecos por debajo del Gran Atlas y la carretera principal norte-sur que conecta FES con la región de TAFILALET y ERFOUD por medio del corredor del ZIZ. Por este motivo, la ciudad cuenta con presencia militar y hay puestos militares a derecha e izquierda de su magnífico arco de triunfo. Estas exuberantes arcadas son un rasgo típico de las principales ciudades del sur y crean una gran expectación por lo que puede haber detrás, aunque con demasiada frecuencia estas expectativas son injustificadas.

 Al ser creada por los franceses, ERRACHIDIA (que antes se llamaba KSAR  ES  SOUK)  carece de medina o de monumentos históricos. Está construida con el típico esquema de retícula, tiene un centro de artesanía (complexe artisanal) en la calle principal y un mercado cubierto en la misma calle, Boulevard Moulany  Ali Cherif.

 

 Errachidia:

Fue creada por los franceses como capital comercial y administrativa de la provincia de TAFILALET. Su ubicación geográfica asegura su importancia estratégica: se encuentra en el cruce entre la gran ruta oeste-este que cruza Marruecos por debajo del Gran Atlas y la carretera principal norte-sur que conecta FES con la región de TAFILALET y EROFUD por medio del corredor del ZIZ. Por este motivo, la ciudad cuenta con presencia militar y hay puestos militares a derecha e izquierda de su magnífico arco de triunfo. Estas exuberantes arcadas son un rasgo típico de las principales ciudades del sur y crean una gran expectación por lo que puede haber detrás, aunque con demasiada frecuencia estas expectativas son injustificadas.

 Al ser creada por los franceses, ERRACHIDIA (que antes se llamaba KSAR  ES  SOUK)  carece de medina o de monumentos históricos. Está construida con el típico esquema de retícula, tiene un centro de artesanía (complexe artisanal) en la calle principal y un mercado cubierto en la misma calle, Boulevard Moulany  Ali Cherif.

 

Essaouira:

  Fue denominada Mogador por los portugueses cuando la invadieron en el siglo XVI. Más tarde se convirtió en Essaouira que deriva del árabe Al sawira o “fortaleza rodeada de murallas”.

 La medina  con sus casas blancas y sus puertas azules y sus callejuelas estrechas y serpenteantes, dispone de arcadas profusamente decoradas. Es una de las medinas más limpias y vivas de Marruecos. No es en absoluto antigua, ya que fue construida durante la segunda mitad del siglo XVIII por el Sultán alauita   Mohammed  ibn  Abdallah, que precisaba una base meridional donde poder resistir cualquier revuelta procedente de Agadir, que en aquella época estaba dando problemas. Essaouira que ya disponía de fortificaciones, era el  lugar ideal para ello y la ciudad se hizo muy próspera hasta que en 1912 los franceses establecieron en Casablanca su centro de comercio y finanzas y la ciudad poco a poco fue decayendo.

 En la actualidad, la ciudad vuelve a florecer y se va abriendo paso en los mapas turísticos. Sus principales atracciones son su medina, los talleres artesanales de madera de tuya, las murallas y el puerto de pescadores.

 

Fez:

Es la más antigua de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos y ha dominado la vida religiosa, cultural y política del país durante unos 1.000 años, hasta que los franceses llegaron en 1.912 y desplazaron la sede del gobierno a Rabat. De hecho, está formada por tres núcleos de población: Fez el Bali (la medina) fundada a principios del siglo IX; Fez el Jdid, fundada junto a la anterior en el siglo XIII y la Ville Nouvelle construida por los franceses en un extremo del Fez el Jdid a principios del siglo XX.

 La ciudad medieval de Fez el Bali sigue estando completa y no ha sido estropeada. Es fervientemente islámica, muy tradicional y cerrada a los coches. Su deterioro físico a lo largo de los siglos ha sido detenido por la UNESCO, que la ha incluido en su Plan de Patrimonio Cultural y ha restaurado muchos de sus edificios gloriosos. Fez sigue siendo el centro del Marruecos islámico capaz de mantener su dignidad tradicional al haberse transferido todo el aparato gubernamental a la nueva  capital, Rabat.

 

 Foum Zguid:

 Es una población peculiar, apenas un oasis con sombra. Sus casas con soportales pintadas en tonos rojizos y ocres la dotan de especial encanto. No es un lugar extremadamente turístico y aquí nadie pide nada, no hay falsos guías y ni siquiera los niños incordian al viajero.

 

 

 

 

 

 

 Gargantas del Dades:

 No es un buen trayecto para los nerviosos al volante. La carretera se eleva por los lados del desfiladero, va dando vueltas, baja y vuelve a ascender. Las vistas de la garganta son fantásticas y las kasbahs suspendidas en las crestas son impresionantes.

Tras el pueblo de MSEMRIR. El desfiladero se ensancha. Una pista que se dirige al este desde MSEMRIR cruza una cadena montañosa hasta llegar a AIT HANI, en el extremo norte de las GARGANTAS DEL TODRA. Tiene tramos muy escarpados y curvas muy cerradas. Es un escenario extremadamente abrupto y muy salvaje. No hay nadie. Las rocas son ricas en minerales y tendremos la tentación de recoger muestras de cristal de roca, cuarzo y amatista.

 

 

 

 

Gargantas del Todra:

Es uno de los escenarios más espectaculares de Marruecos. Una gran falla en la meseta que separa el Gran Atlas del JBEL SARRO. La carretera de TINERHIR pasa por el fondo, nunca ascendiendo por los lados como sucede en la del DADES; pasa junto al río y con frecuencia desaparece en el mismo. Son unos 10 km a través de un palmeral antes de llegar a la entrada del desfiladero. El cielo es una rendija de luz en lo alto del cañón y las paredes de roca, oscuras e inabordables se ven animadas aquí y allá por cascadas que recuerdan cintas brillantes de plata.

 

 

 

 

 

                

                                                                                                                       

Ifrane:

  Ofrece al visitante una tranquilidad remota y un aire fresco y seco de montaña. Se encuentra situado en un antiguo cráter volcánico a 1.650 m de altitud  rodeado por todas partes por bosques de cedros y de alcornoques. Da gusto pasear por esos bosques y detenerse a almorzar. Ofrecen buena sombra en verano y en invierno están cubiertos de nieve.

Ifrane es una población que parece sacada de un cuento de hadas, distinta de todas las demás de Marruecos: un conjunto de villas de paredes blancas con tejados rojos inclinados y aguilones  en la parte superior. Fue construida  en 1.929 por los franceses, en el momento de mayor expansión, como centro permanente de vacaciones y vía de escape de la humedad de la costa y del calor del interior. Recientemente, ha sido mejorada y no se regatearon gastos en ello. En el momento actual, Ifrane cuenta con avenidas anchas y arboladas (tal vez las mejor mantenidas de Marruecos), un bonito lago artificial rodeado de parques y jardines ornamentales, un estadio, pista de tenis, incluso una nueva universidad así como tiendas al estilo europeo, hoteles y cafés. Dominando la ciudad, se encuentra una gran mansión con techo de tejas verdes; es uno de los palacios reales, e Ifrane es uno de los lugares preferidos de descanso del  Rey. En el centro de la ciudad y algo fuera de lugar, aparece un león de piedra que, según parece fue esculpido por un prisionero de guerra italiano. Es vigilado todo el día por un policía, probablemente para evitar que la gente se fotografíe junto a él.

Ifrane y otras localidades del Atlas Medio son muy atractivas para las cigüeñas. Cada villa respetable tiene un nido de cigüeñas, que regresan cada primavera. El sonido de los picos de estas aves, es uno de los característicos de Ifrane.

Larache:

 Es una agradable y pequeña ciudad de pescadores con un aire español y una historia tormentosa. En la actualidad, es un puerto importante de pesca del atún, pero en su día fue una ciudad próspera gracias a la construcción de barcos piratas para los infames saqueadores de Sallée, con base en Rabat y Salé, con madera procedente del bosque de Mamora en el sur. Los españoles ocuparon Larache durante una temporada en el siglo XVII y construyeron el castillo des Cigognes, que domina la ciudad de forma muy pintoresca. El sultán Alauita Moulay Ismael reclamó la ciudad a principios del siglo XVIII y en esa época se construyó una buena parte de su pequeña medina, así como la alcazaba que corona la población por el lado de mar. Cuando los españoles regresaron en 1.912, Larache se convirtió en un puerto importante del Protectorado y fue entonces cuando consiguió buena parte de su carácter español actual, incluyendo muchos hoteles y bares, la catedral de la plaza principal, en su día plaza de España y hoy place de la Liberation. Hay una buena playa al norte de la ciudad frecuentada sobre todo por marroquíes.

Larache marca el inicio de una nueva autopista hacia Rabat.

 

 Mahamid:

 

En su día fue un punto estratégico en la ruta transahariana, pero ahora es un centro administrativo bastante abandonado y que está desapareciendo con bastante rapidez bajo la arena. Durante un cierto tiempo tras los ataques en 1.980 del Frente Polisario, los nacionalistas del Sahara, el lugar estuvo cerrado a los turistas, pero ahora está abierto de nuevo, aunque poco tiene que ofrecer al margen de sus dunas y su ksar antiguo, en la ribera ya lejana del Draa. La carretera acaba aquí. Incluso las aguas del gran Draa desaparecen en la arena poco después.

 

 

 

 Maadid:

  Esta población cuenta con tres ksour (pueblos fortificados), supuestamente de mas de trescientos años de antigüedad. Dentro son muy oscuros y frescos, con pasajes estrechos entre las casas que parecen ser más claras ala estar construidas en torno a patio central abierto.

 

 

 

 

 

 Marrakech:

  Lo primero que llama la atención al entrar en Marrakech es el color rosa que parece invadirlo todo: las antiguas murallas almenadas entorno a la medina, los edificios que están en su interior y los edificios modernos del barrio nuevo (conocido como Gueliz), todo ello en distinto tonos del mismo color, un derivado de la tierra roja local. Marrakech se encuentra al norte del Atlas y por ello es muy accesible desde la parte septentrional del país. Es también un punto de partida natural para los viajes hacia el sur, ya que de ella salen dos carreteras espectaculares que cruzan las montañas (por el paso de Tizi n Test para ir a Taurodannt y por el Tizi n Tichka para Ouazarzate y los valles de las Kasbahs).

 Marrakech es la joya de industria turística marroquí al combinar un clima perfecto, con monumentos antiguos y una ubicación única entre palmeras con los picos del Gran Atlas al fondo. Esta joya corre en la actualidad el riesgo de perder su brillantez por causa de la gran cantidad de turistas que, sin querer, destrozan la magia del lugar por su misma presencia. La ONMT dice que hay más de 10 000 camas para turistas en Marrakech y alrededores y esto se nota. El visitante que desee tranquilidad deberá ver los zocos y monumentos principales a primeras horas de la mañana o ultimas de la tarde, dejando la fabulosa plaza de Djmaa el Fna para el atardecer.

 El clima de la ciudad está considerado por muchos como uno de los mejores del mundo a excepción de los meses de verano cuando puede ser muy cálido(hasta 38 Cº), aunque nunca húmedo durante el resto del año la temperatura es templada o agradablemente calidad. Llueve muy poco y el aire es ligero y especialmente bueno para los que tienen problemas pulmonares, de oídos, de nariz o garganta. El sol se ve sólo ocasionalmente oscurecido por alguna tormenta de arena que llega de repente y de forma violenta del desierto.

 

Meknes:

Es una de las cuatro ciudades de Marruecos. Situada en las estribaciones del Atlas Medio, a una altitud de 522 metros, disfruta de un clima agradable y está rodeada de una tierra muy fértil en la que crecen viñedos, olivos y cítricos. Tiene algo de industria pequeña en los alrededores, sobre todo conservas de frutas y hortalizas, y producción de vino.

 Desde el punto de vista del visitante, Meknes es un centro excelente desde el cual visitar la ciudad sagrada de Moulay Idriss, la romana Volúbilis, y las montañas del Atlas Medio. También tiene mucho que ofrecer en sí misma, entre otras cosas la única y monumental Ciudad Imperial, creada a gran escala en el S. XVII y principios del XVIII por el inteligente pero tiránica sultán Moulay Ismael: Tienen las puertas (babs) más monumentales de todo Marruecos. Dispone de una medina fácil de recorrer (menos intimidante, pero también menos mágica que la de Fes), y una parte nueva agradable, con buenos hoteles y restaurantes construidas por los franceses durante los años de Protectorado.

Mekenes fue fundada en el S. X por una tribu berebere, conocida como meknassas, que decidió establecerse en los márgenes del Oued Boufekrane. Luego vinieron los almorávides en la segunda mitad del S. XI y en el XII los almoades, que destruyeron casi todos los monumentos de la dinastía precedente. Luego llegaron los meriníes que construyeron la madrasa de Bou Inania.

 No obstante no fue hasta el S. XVII que Meknes alcanzó su apogeo bajo el dominio del sultán alauita Moulay Ismael, que reinó durante 55 años y del que se dice que tuvo 360 esposas y 800 hijos. Fue uno de los dirigentes más eficaces de Marruecos, pero también uno de los más crueles.

 Moulay Ismael construyó una ciudad gigantesca. La historia le ha considerado como un hombre inteligente que consiguió reunificar Marruecos, también expulsó a los británicos de Tánger y a los españoles de Larache.

 Se dice que usó 2500 esclavos cristianos para construir la ciudad imperial, un número asombroso, pero comprensible viendo las dimensiones actuales de las murallas.

Hacia el final de su reinado llegó a permitir que los misioneros católicos atendieran a los miles de prisioneros cristianos que aún trabajaban en Meknes.

 

Midelt:

Como su nombre indica se encuentra en el centro de Marruecos, aunando

las características de muchas regiones. Fría y barrida por los vientos en invierno, es muy seca y calida en verano. Esta población se distingue por ser el punto de partida de uno de los circuitos mas espectaculares de Marruecos que pasa por los montes Jbel Ayachi hasta llegar al sorprendente Circo de Jaffar.

 

 

 

 

 

Moulay Idriss:

  Si Volubilis es el principal resto de la civilización romana. Moulay Idriss, el santuario del sultán Moulay Idriss I (788-791). Fundador de la primera dinastía árabe en Marruecos, conmemora los inicios del Islam en el país. Es sorprendente y llamativa, llena de misterio y un raro encanto sobrenatural.

 Es una ciudad especial. La existencia de la tumba del fundador del Islam en Marruecos es motivo suficiente de esplendor, y el lugar se despierta de sopor una vez al año en agosto y septiembre, cuando miles de peregrinos de todo el país llegan para participar en el moussen en honor de su primer monarca, llamado El Akhbar(“el viejo”),para distinguirlo de su hijo ,que esta enterrado en Fez .De hecho, los marroquíes que no pueden permitirse el gasto de peregrinar a La Meca, pueden realizar en su lugar cinco peregrinaciones a Moulay Idriss (que es la quinta de las ciudades sagradas del mundo islámico),aunque no les permite adoptar el titulo de cortesía de El Hadj. El moussem que se celebra en Moulay Idriss es uno de los más importantes de Marruecos y a veces acuden a él miembros de la familia real. Básicamente es un festival religioso, pero

 también un acontecimiento social con sus fantasías, mercados, cantos y bailes. Todos los alrededores aparecen plagados de tiendas, y las fiestas continúan durante muchos días y noches. El espectáculo es uno de los mas coloridos que el visitante puede presenciar. No obstante, hay que recordar que se trata ante todo de un festival sagrado y por ello debe ser tratado con gran respeto. No hay hoteles en Moulay Idriss  nunca los habrá, ya que los musulmanes no pueden pernoctar en la ciudad. (No hay habitantes judíos o cristianos), Los turistas son bien recibidos durante el día, pero nunca hasta el punto de que se pierda la intimidad de una ciudad sagrada.

 Al margen de agosto y septiembre,  Moho ay Ideéis es una población muy tranquila. En la actualidad esta creciendo de una forma controlada y es imposible no fijarse en el gran edificio blanco junto a la carretera, que será un nuevo mercado cubierto. Están apareciéndolos cafés en las plazas, así como puestos de artesanía.

 la Gran mezquita y el Santuario de Moho ay Ideéis se encuentra en una hondonada entre las dos colinas que forman la ciudad. Fueron reconstruidos por Moho ay Ismael en el siglo SKI y están absolutamente prohibidos a los no musulmanes por una barrera de madera. Junto a ellos se encuentra un palacio moderno perteneciente al rey actual. Las colinas se denominan Líber y Rasga, esta ultima aún se denomina “la Lille Sainte” y algunas secciones de la misma están totalmente cerradas a los visitantes, Líber, la mayor de las dos, puede ser explorada libremente y sus callejuelas tortuosas pueden ser una delicia.

 Ahora es posible llegar hasta el famoso mirador  de Líber, la Terraza de AIDI

Abadía el Ajad y la medersa de Moho ay Ideéis, construida con piedras sacadas de Volúbilis. Su minarete cilíndrico esta recubierto por el texto de un capitulo del Corán con mosaicos verdes y blancos y fue restaurada en 1.939.

 

Nador:

 Es un pueblo triste y su desarrollo como puerto se ha visto en parte impedido por las características del mar que tiene enfrente-La Mar Chica , encerrado por un banco de arena que sale de la costa y que no desaparece por mucho que drague. Tiene una playa y varios hoteles recientemente construidos, pero su importancia es más económica que turística y es un punto de salida para  el hierro y el acero procedentes del distrito de Jerarca en el sur. También tiene una cementera y una refinería de azúcar.

 

 

 

 

 

Ouarzazate:

  La población de Ouarzazate se encuentra a una altura de 1.160 metros en una intersección importante entre las rutas principales procedentes de los valles del Draa, Dades y Marrakets. Al estar situada en el borde del desierto y ser accesible por tres carreteras, Ouarzazate se ha convertido en un punto de etapa importante de los viajes organizados. Hace unos 15 años se convirtió en centro turístico de primer orden y en la actualidad cuenta con una serie impresionante de hoteles de lujo con piscina, todos agrupados en una zona hotelera al norte de su calle principal, la avenida de Mohammed V. También cuenta con su propio aeropuerto, situado convenientemente a 1 km de los el colorido local. No obstante, el paisaje de montaña está muy próximo y es un buen lugar para seguir la ruta de las kasbahs a lo largo de los valles del Draa, Dades, Todra y Ziz.hoteles.

 La ciudad comenzó siendo un destacamento estratégicamente situado desde el cual los franceses podían pacificar a las tribus beréberes vecinas. Por ello carece de medina y escasean los restaurantes con solera.

 

 

 

 

 

Playa Blanca:

 Se Trata de un larga cinta de playa  de arena blanca que se extiende por mas de cincuenta kilómetros al suroeste de Guelmin. Hay una carretera pavimentada  hasta Tiseguenane (13 km) y luego 18 km de buena pista, que nos llevaran al extremo norte de la playa y al antiguo fuete legionario francés de Bou Jerif, donde una pareja de franceses dirigen un restaurante con habitaciones y un lugar de acampada.

 

 

 

 

 

 

 

Rabat:

Es tanto una antigua ciudad imperial como una capital moderna administrativa y logra combinar ambos aspectos satisfactoriamente. Es la residencia del monarca, la sede de gobierno y de 80 embajadas extranjeras. Sus remarcables tesoros artísticos que se hallan tanto dentro como fuera de las murallas antiguas, están bien conservados y desde el punto de vista del visitante, Rabat, es una ciudad pequeña y fácil para orientarse. Sus principales atractivos son la kasbah de los Oudaias, la medina, la torre de Hassan y la necrópolis de Chellah. El museo arqueológico se encuentra en la ciudad nueva (la ville nouvelle) y es obligado visitarlo; si el tiempo lo permite vale la pena darse una vuelta por el Mechouar.

 

 

 

 

 Rissani:

 RISSANI: Se encuentra a 22 km al sur de ERFOUD. El viaje pasa por un continuo oasis de campos verdes, canales de irrigación y palmeras.

 El arco de triunfo de RISSANI es grande y está muy decorado, sugiere una mayor prosperidad que la actual. La población incluye un grupo de ksour, pequeñas casas agrupadas dentro de paredes inexpugnables con torres decoradas y entradas ornamentadas. Dentro hay todo tipo de zocos y callejuelas estrechas que se pueden explorar, y un bonito mercado con arcadas.

  Esta región está orgullosa de haber sido la cuna de la dinastía reinante de los alauitas, pues es de aquí de donde surgió a mediados del siglo XVII, conquistando primero los oasis del sur y luego tomando Marrakech y Fez de los saadies. Aquí se encuentran muchos restos de sus orígenes, en la parte sureste de Rissani, a los que puede llegarse ya sea a pie, o en coche por el bien señalado circuit touristique  de 21 km.

En primer lugar, hay que citar el Mausoleo  de Moulay Ali Cherif, fundador de la dinastía alauita. Fue reconstruido en 1.955, después de que el río Ziz se desbordara y destruyera buena parte del edificio original. Ahora está abierto a los no musulmanes. Delante hay una plaza enorme en la que se celebran mercados muy animados, sobre todo los domingos. Hay un aparcamiento para mulos, pero no para coches. Hombres de distintas tribus del desierto, con sus turbantes y túnicas, traen aquí sus mercancías para vender: vasijas de formas extrañas, pectorales de cuero decorados con latón, joyería antigua, alfombras y mantas. Es una escena fascinante. Detrás del Mausoleo, se encuentra una bonita entrada labrada que da al ksar real conocido como ksar d´Akbar que en su día sirvió para albergar a los miembros desgraciados de la familia alauita y a las viudas y concubinas de sus miembros principales.

 Oulad Abd el Halim  es otro ksar  real: sus restos incluyen dos puertas bonitas cuyos diseños y grabados recuerdan uno de los grandes babs de Meknes. Se cree que en él vivieron los primeros gobernadores de Tafilalet, muchos de los cuales fueron miembros de la familia real. En la actualidad, lo que queda alberga a una o dos familias elegidas que subsisten entre las paredes en ruinas, patios y jardines decadentes. Hay que notar que algunos de los techos pintados perduran en un buen estado ya que, según cuentan los guías fueron pintados con témpera al huevo.

Justo antes de entrar en la ciudad podemos observar las partes derrumbadas de la pared a la izquierda. Es todo lo que queda de Sijilmassa, una ciudad árabe que se remonta al siglo VIII. Bien situada en la primera ruta de caravanas que iba del Sahara hasta Fez, se hizo famosa por su codicia, vicio y tráfico de esclavos, siendo saqueada varias veces por los almorávides y almohades en sus primeros años, los más devotos. Escasamente visibles a pocos metros arriba de la tosca carretera se encuentran los restos de un palacio, mientras que en un primer plano está un marabout y un cementerio. Este lugar estuvo en peligro de desaparición completa bajo la arena, pero en la actualidad se están llevando a  cabo excavaciones por parte del Instituto de Arqueología Marroquí. Para información sobre el lugar, preguntar en un pequeño museo de Rissani.

 

 Safi:

 La importancia económica de Safi es triple, sus fosfatos, sus sardinas y la cerámica.

 Una gran parte de la producción de fosfatos de Marruecos procedentes de Khouribga, al suroeste de Casablanca se procesa ahora en el nuevo puerto. Safi sigue siendo uno de los puertos más activos de pesca de sardinas de todo el mundo, con una flota pesquera y una industria envasadora, pero en la actualidad es más conocido por su cerámica, que se vende por todo Marruecos y en muchas partes del Europa. Puede parecer demasiado adornada para los gustos occidentales.

Safi es una ciudad histórica que se remonta al siglo XII, cuando los almohades crearon un importante centro cultural y religioso. Algunos historiadores le dan aún un origen mas antiguo y afirman que fue el primer punto de mar alcanzado por el conquistador árabe Oqba ibn Nafi, en 683. los portugueses destruyeron la vieja ciudad en el siglo XV y construyeron las ahora famosas murallas para proteger su conquista. Cuando se fueron los saadies trajeron una nueva época de esplendor a Safi, exportando desde ahí el azúcar procedente de Marrakech. La dinastía alauita continuó su proceso de rehabilitación, reconstruyendo instituciones religiosas y reparando la antigua medina.

 Safi consiguió una breve fama internacional en la década de 1960 cuando Thor Heyerdahl partió de ese puerto en una balsa de junco. La Ra, para probar que los africanos podían haber llegado a las Indias Occidentales en épocas prehistóricas, aprovechando las corrientes y los vientos favorables.

 

Tafroute:

 Esta enclavada en el corazón del Antiatlas. Se halla a unos 1300 metros de altitud en una especie de anfiteatro, un círculo completo de rocas de granito de color rosado, unas sobre las otras, con palmeras y almendros entre medias.

Compuesta por casas de tierra roja, a veces pintadas de color ocre, suspendidas en las rocas, una encima de la otra, con un fondo de rocas de formas caóticas. Hay un buen número de esas rocas que desafían a la gravedad entorno al pueblo de Adai, que se encuentra a unos 3 km antes de llegar a Tafraoute. La zona está poco cultivada y sólo los almendros parecen florecer, cuando lo hacen, Tafraoute recibe muchos visitantes. Los miércoles hay un zoco muy animado.

 

 

 

 

 

Tamegroute:

 Fue en su día la sede de los Naciryin , una hermandad religiosa procedente de Irak, famosa por mantener la paz entre las tribus bereber del Draa. En el siglo XVII se establecieron en el ksar de Tamegroute, que ya disponía de una zaouia del siglo XI y fue un lugar importante de aprendizaje. En la actualidad, aún puede verse una medersa (aún en uso como colegio de teología),una zaouia con una mezquita que alberga unas 50 tumbas de miembros de la hermandad, incluyendo la de su fundador, Abou Abdallah Mohammed  ibn  Naceur y un biblioteca con más de 4.000 libros de valor incalculable. La mezquita está cerrada a los no musulmanes. Alrededor en el patio de la zaouia hay peregrinos que vienen a rezar, a tocar la tumba y a ser curados de sus enfermedades mentales, muchos de ellos proceden de lejos y reciben comida y bebida de los miembros de la hermandad que, aún está activa.

La biblioteca es un tesoro infrecuente y fascinante y, a diferencia de la karaouyine en Fez, está abierta cada día a los visitantes. Aquí hay manuscritos antiguos y libros (el más antiguo es un Corán de. 1.063, con espléndidas ilustraciones, en oro, índigo, azafrán y henna sobre piel de gacela.

También tiene interés la kasbah subterránea, construida en el siglo XVII por los saadies para albergar a cientos de esclavos negros traídos de la zona de Tombuctú. Aún hay gente viviendo en ella, sobre todo bereberes.

Tamegroute es asimismo famosa por su típica cerámica verde, (del magnesio y cobre extraídos localmente),  es  poco interesante. Es posible ver las alfarerías a la izquierda de la carretera justo después del hotel.

 

Tánger:

Muy cerca de la punta más meridional de Europa, es para muchos turistas el primer punto de contacto con Marruecos. Su historia rica en acontecimientos, y sus años como Zona Internacional han dejado su huella en la ciudad más cosmopolita de Marruecos. En la actualidad, Tánger ya no es un centro de intriga política, y ahora se dedica al turismo. Sus ventajas son un clima templado y soleado, playas tanto en la costa mediterránea como en la atlántica y una ciudad moderna con bonitas avenidas, tiendas y restaurantes. Tánger cuenta también con una mayor concentración de moscones que cualquier otra ciudad marroquí.

 

 

 

Tata:

Es un oasis grande y relativamente sofisticado, irrigado por tres torrentes procedentes del Antiatlas, lo que ha permitido que cuente con una plaza central sorprendentemente verde la place Marche Verte.

 

 

 

 

 

 

Taourit:

 Ha sido siempre una población de cierta importancia estratégica, situado en un antiguo cruce de caravanas de este a oste, (del corredor de Taza a Fez), y de norte a sur, (de Melilla a la legendaria ciudad de Sigilmassa), al sur de Erfouz... Todavía conserva esta importancia. Estratégica y hay siempre una considerable presencia militar. La ciudad debe su fortificación a la dinastía merini.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tetuán:

 Es una ciudad blanca situada en la ladera de una colina y rodeada de olivos y huertas. Tiene un ambiente español muy marcado, algo que no sorprende ya que toda su historia ha estado muy relacionada con la de nuestro país, sobre todo durante el Protectorado (1912-1956), cuando fue capital de la zona española. Incluso en la actualidad, algunas veces se la denomina “la hija de Granada”.

 Los orígenes de Tetuán se remontan a la prehistoria, a la ciudad berebere de Tamuda, que fue destruida por los romanos en el siglo I  d.C., seguramente como parte de la campaña para detener la rebelión berebere contra el gobierno directo de Roma. Los romanos construyeron su propia ciudad sobre las ruinas.

 En el siglo XIII los meriníes fundaron una nueva ciudad junto a Tamuda la kasbah (1286) fue una fortificación para proteger la importante ruta norte-sur que iba de Tánger a Fez, del pillaje de las tribus bereberes del Rif. Esta ciudad bien protegida prosperó durante unos cien años hasta que el Rey Enrique III de Castilla cruzó el Estrecho de Gibraltar y la destruyó, masacrando a casi toda su población y dejando tras él un montón de ruinas.

Cuando mejoraron las relaciones  con España y dada la proximidad geográfica de Tetuán al enclave español de Ceuta, y a ese país se establecieron relaciones comerciales. Los españoles no tuvieron tiempos fáciles, pues en el sur se encontraban las montañas del Rif, que albergaban algunas de las tribus beréberes más violentas de todo el norte de África conducidas por el legendario Abd el Krim. Los españoles lo encarcelaron por algún asunto de pequeña importancia, pero consiguió escapar e impulsado por sus deseos de venganza, reunió un gran ejército de montañeros beréberes rebeldes y se levantaron contra España, en lo que pasó a ser conocida como la guerra del Rif que duró catorce años. Los españoles fueron casi expulsados hacia el mar en una batalla cerca de Al  Hoceima (1921).

 Franceses y españoles formaron una alianza algo artificial para deshacerse de tan incómodo enemigo, juntos lo vencieron y fue enviado al exilio. Con la pérdida de su líder se resolvió la resistencia berebere y la guerra del Rif llegó a su final. Siguió un período de paz dentro de la zona española que se mantuvo incluso durante la guerra civil española.

 

Tinerhir:

 Es uno de los grandes centros turísticos de la zona presahariana y es comprensible que así sea, ya que se encuentra en una concavidad en medio de las montañas, rodeado de altos picos que crean una silueta mágica al atardecer. Los colores son dramáticos: los verdes de las palmeras, casi incrustadas en las paredes verticales, que contrastan vivamente con el rojo seco y polvoriento. Vale la pena caminar por la medina  (hay mercado cada lunes) donde encontraremos kaftanes y artículos para mujer. También hay vendedores de especias. El ambiente es mágico, hay esqueletos de aves, pieles de lobo y todo tipo de objetos extraños y no identificables que, según parece, pueden curar cualquier dolencia. Asimismo encontraremos carpinteros y trabajadores del metal y a las tejedoras de alfombras, mujeres de la tribu de AIT  ATTA que trabajan con sus hijas tejiendo alfombras de pelo de camello o de cordero. Estas mujeres realizan el teñido con tintes vegetales tipo henna (rojo), índigo (azul), azafrán (amarillo) y kohl  (negro). Las alfombras suelen estar cubiertas de símbolos para propiciar la buena suerte. Los colores suelen ser vibrantes y la elaboración es de alta calidad.

 Un paseo por la antigua mellah junto a la medina, nos llevará fuera del palmeral. Los judíos hace tiempo que se marcharon de ella y ahora viven unas 20 familias berebere tras la maciza puerta de madera. Parece muy oscuro y tenebroso pero resulta muy agradable en el calor del verano. El contraste al entrar luego en el palmeral soleado es sorprendente. Este se extiende por unos 40 km hacia las GARGANTAS DEL TODRA y está irrigado y cultivado en pequeñas huertas familiares.

 

Tiznit:

Es una típica población pre-sahariana con muralla y un considerable encanto, con casas de tejado plano y color rojo u ocre. Se halla en un grupo de palmeras que forman un romántico telón de fondo a las paredes almenadas y torres cuadradas tan  comunes en la arquitectura pre-sahariana.

Aunque parezca sorprendente no se trata de un centro antiguo si no tan solo de 1.881, año en que en que fue construido por Moulay el Assan, a la vez que encerró en 6 Km de murallas los diversos ksour ya existentes. La función de la villa era militar. Fue construido como base a partir de pacificar  a los beréberes Chleuh y mas tarde los franceses usaron lo que ahora es su plaza principal ,el Mechouar, como campo de desfiles. En la actualidad el Mechouar es donde están los bancos, correos y un centro artesanal, así como el principal lugar de parada de los autobuses.

Tiznit suele ser conocida como la”capital de la plata”de Marruecos y sus gentes se han dedicado desde hace tiempo a realizar filigranas en este metal, brazaletes, cinturones, dagas incrustados con piedras semipreciosas y muchas cosa mas. Los trabajos se realizan en pequeños talleres denominados fabriques dispersos por toda la ciudad. Lo mas probable es que se vea obligado a visitar como mínimo uno y vera que los trabajos mas delicados de filigrana los realizan jóvenes muchachos que suelen trabajar con muy mala iluminación “dedos pequeños y buena vista”, le dirán, pero uno sospecha que la vista no seguirá siendo buena durante mucho tiempo en estas condiciones. Buena parte del trabajo se vende en el mercado de joyas Souk des Bijoutiers, una plaza con tiendas que venden casi lo mismo, situada detras del mechouar justo detrás de la  entrada de las debe perderse el Ancien Souk en la calle Si Belid, con sus paredes color de rosa y su colección de chiringuitos donde los ancianos venden sus mercancías. Tiznit o Goulmine mas al sur es el lugar ideal para comprar a los precios mas bajos.

Tiznit no tiene edificios interesantes al margen de la Gran Mezquita en el centro de la villa ,con su poco frecuente minarete con pequeñas estacas de madera que salen de el, según se dice, para facilitar la ascensión de los muertos al paraíso. Junto a la mezquita hay una fuente sagrada. La leyenda dice que hace 1500 años se fundo aquí un pueblo en memoria de una prostituta reformada que había sido martirizada, se dice que en el momento de su muerte surgió un manantial milagroso donde cayo su cuerpo. La señora en cuestión es la patrona de la ciudad y la fuente aun reverenciada como lugar sagrado, se denomina Source Bleue de Lalla Tiznit, aunque ahora, por desgracia no es mas que un estanque sucio y estancado

 

Volubilis:

 Enseguida se pueden apreciar las formas típicas de una ciudad romana. Casi todo el mundo se emociona al ver los restos solitarios de este remoto centro romano, brillando bajo el sol en un  paisaje de serena belleza. Desde lejos el lugar parece pequeño debido a la enorme llanura en la que se encuentra y la sombra de los montes cercanos de Zerhoum.

 Debemos dedicar como mínimo una hora a caminar entre las ruinas, si bien muchas de las estatuas y piezas pequeñas han sido llevadas a museos, sobre todo a Rabat. Tratándose de un monumento tan importante, la verdad es que hay muy poca información escrita, en la entrada o alrededores, pero los guías no faltan y siempre hay alguno cerca de las taquillas, en la única entrada desde la carretera, un boquete en la muralla. Junto a la taquilla hay un pequeño museo. Abierto diariamente desde la salida del sol hasta la puesta: entrada 20 dh.

La evidencia arqueológica sugiere que aquí hubo un asentamiento del periodo neolítico. Cuando llegaron los romanos en el siglo I a. C , había ya un pueblo de una cierta importancia construido por los beréberes, quienes habían prosperado en esta región fértil y bien irrigada bajo la influencia culta de los cartagineses. En el 25 a.  C, el emperador Augusto cedió el reino berebere de Mauritania a Juba II y lo anexionó al resto de Numidia (hoy Argelia).

 En la visita a la ciudad pasaremos primero por un camino de pavimento aún original que discurre por una serie de prensas de aceite. El primer punto de interés es la Casa de Orfeo a la izquierda, así llamada porque uno de sus mosaicos está dedicado a Orfeo, el músico de la leyenda griega. (A falta de un sistema mejor, muchas de las casas y edificios pequeños han sido nombrados según los mosaicos o estatuas en ellos hallados).

 También a la izquierda se encuentran los baños públicos restaurados por el Emperador Gallienus en el siglo III d. C. Los romanos se tomaban el baño muy en serio y los baños públicos desempeñaban un papel social importante permitiendo a la gente relajarse, comer, beber y hablar de negocios.

 Después veremos el gran centro administrativo de Volúbilis que incluye el capitolio, la basílica y el foro, cuyas ruinas ofrecen aún una visión orgullosa e impresionante. El capitolio cuya inscripción marca el 217 d. C, parece haber sido construido sobre un edificio similar más antiguo.

Junto al capitolio encontramos la basílica, o corte de justicia, que debía haber tenido un ábside a ambos extremos de una gran zona rectangular, seguramente dividida en cinco naves.

 El foro cercano es un gran espacio abierto que sirvió de plaza para reuniones públicas y discursos políticos, el punto focal de la vida ciudadana. A continuación están los restos de la casa donde se encontró el famoso perro de bronce (ahora también en Rabat) y a poca distancia hay una casa con mosaicos divertidos de pescadores y acróbatas.

 Luego aparece el arco del triunfo, el único edificio que quedó intacto tras un terremoto.

En la parte más alejada del arco está la Casa de Efebo y a su lado fácilmente identificable la Casa de las Columnas ambas debían haber pertenecido a familias patricias. Son grandes y tienen mosaicos estupendos.

A continuación está la Casa del Caballero en estado ruinoso a excepción de un mosaico de Baco que descubre a la durmiente Ariadna. Al lado, subiendo por una pequeña calle lateral esta la Casa de los Trabajos de Hércules que contiene el mosaico más famoso de todos en estado excelente, donde es fácil reconocer diez de las doce hazañas bien conocidas del héroe.

 Las casas que están más delante de la calle son más pequeñas, pero también tienen bonitos mosaicos, el más famoso de los cuales es el de las Cuatro Estaciones, cada una de ellas mostrada en su propio medallón. Otro mosaico muestra ninfas en el baño. Sólo la Casa de las Bestias Salvajes es algo decepcionante, ya que su mosaico ha sido sacado, junto a ésta y cerca de la puerta Tingis se encuentra en Palacio Gordiano así llamado por una inscripción realizada durante el reinado de Gordiano III. Impresiona por su tamaño y su gran baño, según se cree fue la residencia del Gobernador provincial.

La mayoría de las casas en el lado sur del Decumanus Maximus están totalmente en ruinas y no se distinguen entre sí, no obstante la Casa de las Nereidas, frente a la casa de las cuatro estaciones merece una visita por sus mosaicos. En una calle paralela a Decumanus Maximus y entre montones de ruinas se encuentra la Casa de Venus, famosa por haber albergado las cabezas de bronce de Cato y Juba II que ahora se encuentran en Rabat. Sus numerosos patios y habitaciones están decorados con mosaicos de ninfas del bosque y escenas mitológicas.

 Desde aquí es posible volver al sendero de visitantes más trillado y seguir el barranco del río Fertasa hasta llegar a la puerta suroriental. Pasaremos por un túmulo y, en el otro extremo del río se verá una ruina rectangular grande conocida como Templo de Saturno, seguramente anterior  a la llegada de los romanos quienes le cambiaron el nombre. El paseo de regreso a la puerta permite con un poco de imaginación apreciar el esplendor de las antiguas murallas. 

 

Zagora:

 Fue en su día un importante lugar de descanso de las caravanas de camellos en su ruta entre TOMBUCTÚ y SIGILMASSA (al sur de ERFOUD). En ZAGORA hay un letrero que indica 52 días a camello hasta TOMBUCTÚ. Los saadíes partieron de esta región en el siglo XVI para su conquista de todo Marruecos y también para penetrar hacia el sur del Sahara en busca de oro y esclavos. Antes de ello, hubo otras dinastías y fueron los almorávides quienes construyeron la fortaleza  en la cima del Jbel Zagora, la colina en el lado opuesto del DRAA, un lugar ideal para controlar la ruta de las caravanas. Tras la colina hay indicios de una ocupación más temprana, montones de piedras que seguramente señalaban las zonas de entierro de los jefes prehistóricos. Hay una pista que cruza el río y sube hasta la fortaleza actual, que ahora tiene fines militares. Por ello, no es deseable que los visitantes se acerquen demasiado. Las vistas son espectaculares desde ya antes de la cima.