Geocatching Raum 13-5-2006
Quedamos
en la gasolinera del Molar, Carlos, Kangu, Luis Enrique, Sonia y los Escuderos.
Nuestra intención es ir en búsqueda de los puntos del juego de Geocatching de
Raum que este mes están dispersos por el norte de Guadalajara y Soria.
Empezamos en Riaza, los puntos seleccionados van clavados y sus fotos también, todos van cayendo uno detrás de otro.
El
campo, después de las últimas lluvias esta hermosísimo, los cultivos de cereal
se mecen a impulsos del viento mostrando una gama infinita de verdes.
Los caminos están hidratados y la circulación es agradable y sin problema. Atravesamos un riachuelo y mientras tomamos una cerveza Carlos nos demuestra las bondades de sus nuevas botas de piel engrasada. Se mete en el río, las botas funcionan y no se moja los pies, se acabaron las Katiuskas.
Comemos en una praderita, y como no, caen unos orujines, una pequeña sobremesa y continuamos.
Cruzamos por un par de barrizales de consideración y en uno de ellos Carlos se queda lo que se dice “bien quedao”. Tiramos de winche y poco a poco va saliendo. No pensaba que estuviese realmente tan enganchado y no he tenido la precaución de ponerle al winch la polea reductora y lo pago con un calentón del mismo. Mientras se enfría, tiramos con el de Kangu y por fin Carlos esta libre. Los siguientes en pasar el lodazal somos nosotros y pasamos sin problema, detrás Luis con el Gallo y se queda atrapado, un tirón y libre, se nota que pesa menos que el Toyoton de Carlos. Luego pasa el resto también sin problemas
Los
paisajes por esta zona son impresionantes. Atravesamos un esplendido cañón
similar al del Duratón y vemos buitres que están con sus pollos en las
hendiduras de las rocas.
Está
atardeciendo y nos encontramos con una trialera en bajada, como de un kilómetro
de larga prácticamente, casi todo el piso es de roca y con unos bonitos
escalones. Uno de los puntos que debemos localizar esta en medio de ella ,por lo
que nos ponemos “manos a la obra”. Avanzamos lentamente siguiendo las
indicaciones de Javi que nos va marcando donde debemos poner la rueda. Llegamos
al punto y seguimos bajando la trialera, que resulta una gozada de lo más
estimulante. Uno de los mejores kilómetros que he hecho en 4x4. Llegamos a la
base de la montaña y no tenemos

claro por donde seguir, el camino “teóricamente bueno” esta lleno de troncos en el piso y algunos feos derrumbes, el otro camino tiene pintado en un árbol la típica X blanca y amarilla que nos dice que ese camino antes o después se cortará. No obstante, no hacemos caso de la marca y tiramos por él. Un error, pues tras un kilómetro nos encontramos con un campo en barbecho, recorremos el campo a pie buscando una escapatoria pero no la hay. Ya es de noche y barajamos varias posibilidades. Primero volvernos sobre nuestros pasos, trataremos de despejar en lo posible el camino y si no podemos nos quedaremos a dormir y por la mañana con buena luz haremos la trialera en subida o buscaremos otra salida.
Javi y yo vamos en ese momento en cabeza y en un momento de duda, yo digo que es por la derecha, Javi que es por la izquierda y Carlos que es otro camino que nos hemos pasado ¿Pero qué pasa? ¿Acaso hay tres caminos?, pero si sólo habíamos visto dos. Pues sí, el camino bueno que no habíamos visto de dia, lo veíamos ahora a oscuras, para matarnos... Lo recorremos a pie, armados con nuestras linternas, para comprobar su viabilidad. En nuestra pequeña excursión nos acompañan todos los sonidos de la noche, incluidos ranas y grillos, así como una preciosa luna llena.
Una vez inspeccionado lo tomamos y es una “autopista” que nos saca a la carretera en diez minutos, aún así son las once y media de la noche, de manera que nos despedimos de nuestros amigos y regresamos a casa.
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