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Historia de Portugal
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Hasta la edad media, la
historia de Portugal es inseparable de la de España. Lo que hoy es Portugal pasó
a
ser parte de la provincia romana de
En 1093 Enrique de Borgoña ayudó a Castilla en su labor de reconquista. En gratitud, Alfonso VI de Castilla nombró a Enrique conde de Portugal. A la muerte de Alfonso en 1109, el conde Enrique (y más tarde su viuda, Teresa), se negaron a mantener su dependencia de Castilla y León. Invadió León y comenzaron una serie de guerras peninsulares, pero de pequeña trascendencia. En 1128 su hijo, Alfonso Henriques (el futuro Alfonso I, rey de Portugal), se rebeló contra su madre. Los caballeros portugueses aceptaron a Alfonso como rey en 1143; en 1179, el papa reconoció la independencia de Portugal. El reino medieval de Portugal. Alfonso I, ayudado por los templarios y otras órdenes militares, extendió el límite del nuevo reino hacia el sur del río Tajo. Su hijo Sancho I animó a los cristianos a que repoblaran el área reconquistada donde se establecieron municipios autogobernados. Un destacado papel tuvieron los monjes cistercienses, cuyas repoblaciones promovieron un aumento de la producción agraria. A finales del siglo XII, los almohades, una dinastía musulmana del norte de África, frenaron temporalmente el avance de los cristianos hacia el sur, pero después de su derrota en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), la reconquista continuó.
El rey
Alfonso III completó
la expulsión de los musulmanes del Algarve y trasladó la capital de Coimbra a
Lisboa. También puso en marcha el gobierno con ayuda de las Cortes (asamblea
representativa que incluía miembros de la nobleza, del clero y de los
ciudadanos) e incrementó el poder de la monarquía a expensas de la Iglesia. Su
hijo Dionisio el Liberal, fomentó la agricultura, fundó la primera universidad
de la nación en Coimbra y fue el responsable del desarrollo de la Armada
portuguesa. En 1294 firmó un tratado comercial con Inglaterra, que fue el
comienzo de una serie de alianzas entre los dos países. El sucesor de Dionisio,
Alfonso IV, se
unió con Alfonso
Después de la muerte de Fernando I, el último de los descendientes legítimos de Enrique de Borgoña, su hermano ilegítimo Juan I se aseguró el trono portugués en 1385, tras dos años de guerra civil, y dio lugar al nacimiento de la dinastía de Avís. El reinado de Juan fue uno de los más notables de la historia de Portugal. Consolidó la independencia portuguesa tras derrotar a Castilla en la batalla de Aljubarrota (1385). En 1386 Inglaterra y Portugal se aliaron permanentemente en el Tratado de Windsor. Otro hecho destacado del reinado de Juan fue el inicio de las exploraciones marítimas portuguesas, que comenzaron bajo la dirección de su hijo Enrique el Navegante, príncipe de Portugal, que exploró la costa africana en busca de una ruta hacia las Indias. Comenzó un siglo de exploración y conquista que hizo de Portugal uno de los mayores poderes coloniales del mundo y permitió el desarrollo de la burguesía mercantil. Entre 1418 y 1419 los navegantes portugueses exploraron Madeira y en 1427 descubrieron las Azores. En Marruecos hubo una importante campaña militar que acabó con la ocupación de Ceuta en 1415. La era de la expansión portuguesa.
El reinado de Juan II. El rey Juan II restableció el prestigio de la monarquía sometiendo a los turbulentos nobles a su autoridad. En el extranjero, fundó (1482) un fuerte portugués en Elmina (la actual Ghana) y estableció relaciones con el reino del Congo (en la actualidad, Angola). Entre los años 1487 y 1488, Bartolomeu Dias se convirtió en el primer navegante que bordeó el extremo meridional de África y abrió una ruta marina hacia Oriente. Después del viaje a América de Cristóbal Colón en 1492, Portugal y España firmaron el Tratado de Tordesillas (1494) que concedía a Portugal todas las tierras descubiertas al este de una línea a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Véase Línea de demarcación.
Manuel I y sus sucesores.
Bajo el mandato del rey Manuel I, el poderío portugués alcanzó el máximo esplendor. En los años 1497 y 1499 Vasco da Gama realizó el primer viaje a la India siguiendo la ruta descubierta por Dias e inauguró un lucrativo comercio de especias y otros artículos de lujo entre Europa y Asia meridional. Dirigidos por Alfonso de Albuquerque, los portugueses ocuparon Goa (en la India), en 1510, Malaca (actual Melaka, Malaysia) en 1511, las Molucas (en la actualidad Indonesia) en 1512-1514 y la isla de Ormuz, en el golfo Pérsico, en 1515. Durante ese mismo periodo, los portugueses abrieron el comercio con China y establecieron relaciones con Etiopía. Como habían hecho otros reyes portugueses, Manuel I soñó con la unidad de Portugal y España bajo su mandato y se casó sucesivamente con dos hijas del rey Fernando II de Aragón y de la reina Isabel I de Castilla (los Reyes Católicos). A imitación de lo sucedido en España, expulsó a los judíos y a los musulmanes de sus dominios en 1497; de este modo se privó a Portugal de la mayor parte de su incipiente clase media. Su hijo Juan III promovió el asentamiento en Brasil e introdujo (1536) la Inquisición en Portugal para reforzar la obediencia religiosa. A su muerte en 1557, Portugal había empezado a declinar su poder político y comercial. Esta tendencia continuó bajo el rey Sebastián, que murió durante una expedición a Marruecos en 1578 que concluyó con la derrota de Alcazarquivir. Con la muerte de su sucesor, el rey Enrique, en 1580, finalizó la dinastía de Avís. Las dinastías de los Habsburgo y de Braganza. A la muerte de Enrique, siete aspirantes se disputaron la sucesión al trono. El más poderoso era Felipe II, rey de España, quien en 1580 fue elegido rey por las Cortes de Tomar con el nombre de Felipe I de Portugal. La anexión de Portugal por parte de la monarquía española de los Habsburgo generó fuertes gastos por las guerras españolas en Europa en el periodo conocido como el ‘cautiverio de los seis años’, aunque la apertura de los territorios coloniales españoles favoreció a la burguesía y a miembros de la alta nobleza portuguesa. Después de 1600, el dominio portugués sobre las Indias Orientales se perdió a favor de holandeses y de ingleses. Bajo Felipe I, Portugal disfrutó de una autonomía considerable, pero sus sucesores, Felipe II (Felipe III de España) y Felipe III (Felipe IV de España), trataron a Portugal como una provincia española más, lo que provocó un gran descontento. Después de las fallidas revueltas de 1634 y de 1637, los conspiradores portugueses consiguieron, con el apoyo de Francia, la independencia de su reino en 1640, aprovechando la revuelta catalana y la debilidad de la monarquía hispánica, que no reconoció la independencia hasta 1668. Juan, duque de Braganza, fue elegido rey como Juan IV, primer rey de la casa de Braganza, que gobernó Portugal hasta la finalización de la monarquía. Juan IV y sus sucesores.
El rey Juan IV
(1640-1656) expulsó a los holandeses de Brasil,
que se habían instalado allí en 1630 y restableció las relaciones tradicionales
con Inglaterra. Aunque bastante debilitado por los conflictos con España en la
segunda mitad del siglo XVII, Portugal recobró una parte de su prosperidad en el
siglo XVIII, después del descubrimiento de oro y diamantes en Brasil. Entre 1683
y 1750, durante los reinados de Pedro II y de Juan
V, los británicos dominaron el comercio
portugués; la monarquía se hizo más despótica y las Cortes cayeron en desuso.
Durante el reinado de José I , el reino estuvo bajo el control de un valido,
Sebastião José de Carvalho e Melo, marqués de
Pombal, considerado uno de los mayores hombres de Estado de la historia moderna
de Portugal y máximo exponente de la
Ilustración portuguesa. Aunque de forma despótica,
trabajó para disminuir el poder de la nobleza y de la Iglesia, fomentó la
industria y la educación, y acabó con el monopolio extranjero del
En 1807, cuando los ejércitos de Napoleón entraron en España y amenazaron a Portugal, la familia real se retiró a Brasil y estableció en Río de Janeiro la sede del gobierno. Un ejército francés ocupó Portugal, pero fue derrotado en 1808 por tropas inglesas al mando de Arthur Wellesley, después primer duque de Wellington. Por la Convención de Sintra (30 de agosto de 1808), los franceses abandonaban el país, pero lo volvieron a invadir un año después. Wellington frenó de nuevo el avance francés y, en 1811, Portugal se libró de la influencia francesa. La familia real portuguesa decidió de todas formas permanecer en Brasil, que en 1815 se declaró como nuevo reino. En 1816, Juan VI accedió a los dos tronos, gobernando Portugal a través de un Consejo Regente. La monarquía constitucional. En 1820 la Armada portuguesa encabezó una revolución con el fin de conseguir un gobierno constitucional. El rey Juan, que acordó volver a Portugal como monarca constitucional, nombró a su hijo Pedro regente de Brasil. En 1822 éste proclamó la independencia del imperio de Brasil, y pasó a ser el emperador Pedro I. En Portugal, mientras tanto, el hermano de Pedro, el infante don Miguel, pidió ayuda a los partidarios de la monarquía absoluta para acabar con los constitucionalistas y dirigió una insurrección el 30 de abril de 1824. Sin embargo, el rey Juan mantuvo el poder y Miguel se marchó al exilio a Viena. En 1826, Pedro I de Brasil le sucedió en el trono de Portugal como Pedro IV. Puso en marcha un régimen constitucional que mantenía la autoridad de la monarquía. Obligado a abdicar a favor de su hija, María II (llamada Maria da Gloria, una niña de siete años de edad), el príncipe Miguel volvió de Viena en 1828 y, gobernando como regente de María II, subió al trono. A este periodo le siguió una etapa de lucha civil. Con la ayuda de Inglaterra, Francia y España, María volvió en 1834 a ocupar el trono. Su reinado estuvo caracterizado por los conflictos entre los liberales, que apoyaban la Constitución de 1822, y los absolutistas, que apoyaban la Carta otorgada por Pedro I en 1826. Bajo sus sucesores —Pedro V, que reinó desde 1853 hasta 1861, y Luis, que reinó desde 1861 hasta 1889— las luchas políticas se hicieron menos pronunciadas. La República. Durante el reinado de Carlos I se desarrollaron movimientos republicanos y radicales que se agudizaron con el nombramiento del absolutista João Franco como primer ministro en 1906. En 1908, Carlos y su hijo mayor fueron asesinados en Lisboa. El segundo hijo de Carlos subió al trono como Manuel II y, aunque restauró el gobierno constitucional, su gobierno corrupto igualó al de su padre. En octubre de 1910 el Ejército y la Armada dirigieron una revolución que depuso a Manuel y que estableció la República. En 1911 entró en vigor una constitución liberal que en uno de sus artículos se proclamaba la separación entre la Iglesia y el Estado. Manuel José de Arriaga fue elegido primer ministro de la República de Portugal.
Durante los
siguientes 15 años, Portugal estuvo sacudido por el caos político. El promedio
de duración en el
El régimen de Salazar.
Salazar tuvo éxito y
rápidamente se convirtió en la figura política más importante de Portugal.
Profundamente religioso, restableció gran parte
Los años de la guerra alteraron considerablemente la economía planificada. La industria pesquera declinó, las exportaciones disminuyeron y los refugiados afluyeron de forma masiva al país. Además, el avance japonés en las Indias Orientales amenazó sus territorios ultramarinos de Asia, y Timor fue tomada en 1942. Al finalizar la guerra, el desempleo y la pobreza aumentaron de forma alarmante. Se prohibió la actividad de la oposición política a Salazar y los candidatos de la Unión Nacional monopolizaron las elecciones de noviembre de 1945. En mayo de 1947, después de aplastar un intento de revuelta, el gobierno deportó a numerosos dirigentes unionistas y a varios oficiales del Ejército a las islas de Cabo Verde. El mariscal Carmona fue elegido presidente sin oposición en febrero de 1949. Murió en abril de 1951 y fue sucedido en julio por el general Francisco Lopes, un partidario de Salazar. Durante la década de 1950, Portugal fortaleció las relaciones con Estados Unidos y en 1958 Salazar permitió que un candidato de la oposición, Humberto Delgado, se presentara a la presidencia, pero fue vencido por el candidato gubernamental, el contralmirante Américo Deus Thomaz, que en 1965 y en 1971 fue reelegido. En la década de 1960, Portugal tuvo que hacer frente a varias revueltas en sus territorios ultramarinos; la India se anexionó Goa en 1961 y en África estallaron varias rebeliones: en Angola a principios de 1961, en Guinea a finales de 1962 y en Mozambique en otoño de 1964. La respuesta del gobierno fue organizar campañas militares represivas contra estos levantamientos africanos, al tiempo tomó medidas para mejorar las condiciones políticas y económicas en esos territorios. Así, en 1961 Portugal extendió la ciudadanía portuguesa a los habitantes de sus colonias africanas, pero continuaron los fuertes enfrentamientos a lo largo de toda la década y de la siguiente. Durante este periodo, las Naciones Unidas condenaron a Portugal por mantener guerras coloniales. La importancia de las colonias para el mantenimiento del régimen dictatorial era fundamental en el aspecto económico, pues constituían la principal fuente de divisas portuguesas. A mediados de la década de 1970, varios préstamos extranjeros ayudaron a desarrollar varios proyectos de regadío y construcción de obras públicas. Aunque hubo varias manifestaciones de estudiantes durante este periodo, la oposición política al régimen de Salazar no se organizó. Reformas democráticas. El 29 de septiembre de 1968, Marcelo Caetano, un profesor de derecho y hombre de negocios y durante mucho tiempo asociado a Salazar, se convirtió en primer ministro sucediendo a Salazar, que había quedado incapacitado por una apoplejía. Aunque Caetano era partidario de reformas, cuando entró en posesión de su cargo continuó la política represiva de Salazar, especialmente en África.
Una serie de
éxitos militares y políticos realizados por los movimientos de liberación
africanos amenazaron la El 30 de septiembre de 1974 Spínola dimitió ante el crecimiento de la influencia comunista. Le sustituyó el general Francisco da Costa Gomes. Vasco Gonçalves, que se había convertido en primer ministro en julio, permaneció en su cargo. A principios de 1975 el Movimiento de las Fuerzas Armadas (Movimento das Forças Armadas, o MFA) asumió un papel formal en el gobierno y se dieron los primeros pasos para reorganizar las Fuerzas Armadas. El gobierno provisional aprobó una ley que autorizaba los sindicatos; de este modo se comenzó a reformar la economía y la vida social portuguesa. Entre las primeras acciones que se llevaron a cabo estaba la nacionalización de algunas industrias pesadas y de la banca, y la expropiación y redistribución de los grandes holdings agrícolas. En marzo se sofocó un intento de golpe de Estado por parte de la derecha, dirigida por Spínola. En abril los socialistas triunfaron en las elecciones para formar una asamblea constituyente.
Gonçalves formó
un nuevo gobierno, pero se mostró inestable. Después de una serie de choques
entre socialistas y comunistas, seguidos por violentas manifestaciones
anticomunistas (especialmente en el norte), el MFA estableció un triunvirato
compuesto por Costa Gomes, Gonçalves y el general Otelo de Carvalho, encargado
de las fuerzas de seguridad de Portugal. En septiembre, ante la insistencia de
la Armada, el vicealmirante José de Azevedo sustituyó a Gonçalves como primer
ministro. Bajo el gobierno de Azevedo se consiguió una cierta estabilidad y se
adoptó una nueva legislación económica con el fin de atraer capital extranjero.
En las elecciones generales de abril de 1976, los socialistas consiguieron la
mayoría de los votos, y su dirigente, Mário Soares,
pasó a ser el primer ministro. En junio, el general António Ramalho Eanes fue
elegido presidente de Portugal. La situación económica no mejoró durante los dos
años siguientes y, a mediados de 1978 Soares dimitió. Después del fracaso de dos
gobiernos sucesivos, la conservadora Alianza Democrática (dirigida por
Francisco), ganó por clara mayoría las elecciones parlamentarias celebradas en
diciembre de 1979. Sá Carneiro juró el cargo de primer ministro en enero de
1980, pero murió en un accidente aéreo en diciembre de ese año. Le sucedió
Francisco Pinto Balsemão, otro conservador, en enero de 1981. Durante su
gobierno, se disolvió el Consejo Militar de la Revolución en 1982 a través de
una enmienda constitucional. Las elecciones parlamentarias de abril de 1983
llevaron de nuevo a Soares al cargo de primer ministro. El gobierno de Soares
introdujo un programa de austeridad y comenzó las
Tras una década
de gobiernos de centro-derecha del Partido Social Demócrata, las elecciones
legislativas de octubre de 1995 dieron el triunfo, aunque no la mayoría
absoluta, al Partido Socialista. António Guterres accedió al cargo de primer
ministro ese mismo mes. En enero de 1996 Mário Soares fue sucedido por Jorge
Sampaio, también socialista, al frente de la presidencia de la República.
En política internacional, Portugal ha mejorado sus relaciones con España desde la década de 1980 y ha tenido desde esas fechas como máxima prioridad su plena integración en todas las estructuras de la Unión Europea. Las negociaciones con la República Popular de China dieron como resultado el acuerdo de 1987 para transferir Macao, territorio ultramarino de Portugal, al control chino en diciembre de 1999. Desde comienzos de 1988, Portugal desempeñó un papel significante en el proceso de restaurar la paz en Angola (una antigua posesión portuguesa), y en la participación de las negociaciones de paz en Mozambique. A pesar de los contratiempos, en 1993 continuaron las discusiones con Indonesia sobre el antiguo territorio portugués de Timor Oriental, que el régimen indonesio invadió violentamente y al que le niega su legítimo derecho a la autodeterminación.
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