Mauritania
Objetivo Chinguetti 2006
Por fin ha llegado el gran dia, partimos hacia Mauritania. Nos parece mentira, pues por distintas causas el viaje ha estado a punto suspenderse varias veces y al final aunque recortado en un par de días podremos hacerlo. No podremos realizar el recorrido inicial por falta de fechas, pero estamos seguros de tener suficiente en este viaje.
Tan solo dos coches y cuatro personas nos hemos dado cita en esta ocasión para recorrer este país desconocido para nosotros, la aventura esta servida casi 8.300 kilómetros nos esperan.
Los equipos son:
Logo del viaje Equipo Mexcar: Carlos y Emilio.
Equipo Escuderos: Gregorio y Alberto.

Dia 7-10-2006
Como ya es habitual quedamos
en la gasolinera de Valdemoro, cuando llega Carlos surge el primer problema su
gps no va, ¡empezamos bien!, lo
cambiamos
por el de Alberto que se lo ha traído como repuesto, pero el cable es algo corto
y tendremos que comprar un alargador mas adelante. Estamos llegando a Puerto
Banus para comprar el cable prolongador del gps cuando una luz naranja se
enciende en el coche de Carlos, es el decantador del gasoil que le informa de que
tiene agua, paramos lo purgamos y sale como medio vaso de agua, Carlos nos
comenta que ha llenado con agua el deposito auxiliar de gasoil de 180 litros que
lleva para comprobar su estanqueidad, y que lo vació bien, pero es evidente que
quedan restos. A lo largo del viaje pararemos no menos de veinte veces hasta
sacar los más de dos litros de agua que llevaba el dichoso depósito.
Reemprendemos la marcha y compramos el cable, según salimos la emisora de Los
Escuderos se muere, no hay forma de repararla y de nuevo la emisora de repuesto
de Alberto que llevamos nos soluciona el problema. Esperemos que esta mala racha
no continúe, por lo menos a este ritmo.
Tomamos el ferry que en esta época del año va casi vacío, la travesía de lo más tranquila. Desembarcamos y llenamos en Ceuta, el tanque de los coches y los auxiliares en total unos 400 litros entre los dos. Pasamos la vacía frontera en quince minutos y al hotel de Restinga. Una buena cena y a dormir, al menos eso creía yo. Mi compañero de habitación y copiloto Alberto ronca pero además esta acatarrado y me obsequia con un concierto estremecedor, a pesar de zarandearle y despertarle a los pocos segundos comienza de nuevo su sinfonía, a eso de las dos de la madrugada y desesperado me marcho de la habitación y me meto en el coche, duermo hecho un cuatro pero duermo.
A la mañana siguiente ni mi cuerpo ni mi humor están en las mejores condiciones pero es lo que hay, en el futuro dormiremos en habitaciones separadas, por el bien de los dos.
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