Objetivo Jbel Masker 2006
Día 7 - abril 2006 Madrid - Almería
De nuevo en marcha hacia nuestro querido Marruecos, personas y coches preparados para una nueva aventura y con la misma ilusión del primer día.
Este año como novedad no tendremos rutómetros tan sólo seguiremos algunos tracks que hemos ido recopilando, la aventura esta servida.
Nuestro objetivo es el Jbel Masker, macizo montañoso de 3.257 metros de altitud, seguro que lo conseguimos.
Los equipos están formados por:
Logo del viaje
Equipo Andeandarán: Enrique, Elena, Marta y Jorge.
Equipo Brunico: Gabriel y Sergio
Equipo “ César y César Júnior
Equipo “ Potti y Álvaro
Equipo Escuderos: Gregorio y Javi
Equipo Mexcar: Carlos, Angélica y Bryan
Todos los equipos nos damos
cita en la gasolinera de Valdemoro, nos tomamos un café y colocamos en los
coches las preciosas pegatinas que para el viaje han diseñado Gabi y Carlos.
A última hora Elena, Gabi, Cesar y Potti siguen haciendo gestiones telefónicas de trabajo. Parece que no les quieren dejar marchar. Con los coches “bien guapos” nos hacemos la foto debajo del toro de Osborne, pues estamos seguros de que un año más nos traerá suerte.
Partimos dirección Almería, ya que este año haremos la travesía Almería-Nador pasando la noche en el barco.
Los kilómetros van pasando y en un bareto de carretera tomamos unos bocatas de tortilla con queso y una cervecita que nos ponen las pilas. Reanudamos la marcha y enseguida llegamos a Almería, se nota que son cien kilómetros menos de carretera que a Algeciras.
Nos ponemos a la cola del embarque y nos vamos a cenar unos “pescaitos fritos” que según la opinión de algunos miembros del grupo ”aquellos pececillos tenían un extenso currículum” la verdad es que no estaban nada buenos.
Por fin embarcamos y buscamos nuestro camarote, se trata de un cubículo de dos por dos metros cuadrados, con dos literas, es decir, para cuatro personas. Es del todo agobiante, pero el buen humor hace que nos metamos todos en aquel camarote rememorando la famosa escena de la película de los hermanos Marx: "Una noche en la opera" y como diría Javi : Y además….Dos huevos duros………
El barco es un autentico laberinto de pasillos y mientras pasamos, vemos como los marroquíes toman posiciones tumbados en el suelo para hacer la travesía.
Salimos a cubierta y disfrutamos de una noche perfecta, el mar esta tranquilo y la temperatura ideal.
Pasamos la aduana en el barco y como no podría ser de otra forma, el descontrol es total. En uno de los salones se tramitan los papeles personales y dos salones más adelante se pasan los papeles del coche, por pura casualidad nos ponemos en las dos colas y acertamos, en poco menos de cuarenta minutos todo arreglado.
Nos vamos a dormir que el barco atracará a las siete de la mañana y tenemos una larga etapa por delante. En la noche Enrique casi sucumbe al currículum de los “boquerones” pero al final controla el asunto y amanece sin mas problemas
Día 8 - abril 2006 Nador - Plateau du Rekkam
Atracamos sin problema y nos
ponemos en marcha. Por el camino instalamos de nuevo las antenas y compramos
pan. Circulamos por carretera y atravesamos Taourit y rápidamente tomamos pista
para ir a Debdou y de aquí al Plateau du Rekkam.
El Plateau es una meseta inacabable, el ritmo es rápido pero las profundas bañeras nos hacen tomar precauciones. Atravesamos algunos oueds secos sin problema, en un momento corremos paralelos a una erosión del terreno similar a los ríos de lava del Teide, en este caso se trata de grietas profundas (unos dos metros) horadadas por los aluviones procedentes de las cercanas montañas que corren paralelas a la pista.
Empieza a atardecer y nosotros empezamos a buscar un lugar para acampar. Hoy toca nada más y nada menos que “Paella del Desierto”. Encontramos un sitio junto a un oued, sólo el canto de las ranas rompe el silencio de aquel lugar. Preparamos los bártulos para la acampada y Potti nos prepara una paella de autentico lujo, hasta limones para aderezarla hemos traído.
Damos buena cuenta de la
paella regada con unos riberas del Duero y para finalizar unos cubatas al amor
de la hoguera que ha cocinado la buenísima paella..jpg)
El grupo aprovecha ese momento para hacernos un obsequio a Carlos y a mi, se trata de dos preciosas navajas multiuso que ya no abandonarán nuestros cinturones ni en este, ni en ningún otro viaje que hagamos.
Gracias a todos por este regalo y por vuestra amistad.
La luna ilumina el campamento y la temperatura es primaveral, se está realmente bien, charlando de todo un poco. Algunos nos rezagamos para ir a la cama, pero los que ya se han ido empiezan a hacerle la competencia a las ranas con sus ruidos respiratorios. Cuando el resto se acuesta los ronquidos van a más y a mejor, haciendo que uno de Los Escuderos, concretamente Javi ya no pueda soportarlo, y harto de hacernos “la rana “y gritarnos ¡¡¡¡ Tuuuuso!!!! nos deja por imposible y se mete en el coche a dormir, allí le encontramos al amanecer hecho un ovillo en el maletero, pero con cara de felicidad, por lo menos ha conseguido dormir.
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Día 9 - abril 2006 Plateau du Rekkam – Erfoud
Madrugamos pues debemos
recoger todo el campamento, la etapa es de 279 kilómetros, no son muchos, pero nos gustaría
ver la Escalera Celeste y la Ciudad de Orión con la luz del atardecer.
La pista es buena, circula por una hammada sin problemas, descubrimos un oasis donde tomar un apetitivo. El oasis esta sembrado de judías que ya tienen un buen tamaño. Pronto aparecen los niños y les entregamos algo de ropa, calzado y alguna golosina, que agradecen con una sonrisa. Se está a gusto en el oasis y demoramos la partida.
Un vendaval de cuidado se
esta preparando. Paramos a comer durante una relativa y corta encalmada del
ventarrón, un par de niños se acercan, pero de repente y en contra de su
costumbre se marchan rápidamente, lo que sucedía es que se olían lo que se nos
venía encima. Casi no tenemos tiempo de meternos en los coches y una tormenta de
arena
brutal nos zarandea, los coches están parados, pero se mueven como si
estuviésemos subiendo una trialera, no se ve nada en un radio de un metro. Dura
unos cinco minutos pero es realmente sobrecogedor ver a la naturaleza de tan
mala leche.
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De nuevo en marcha enlazamos con la pista que nos llevara a Erfoud y por fin podemos ver la lápida Citroën, hemos pasado delante de ella varias veces en viajes anteriores y no la habíamos visto, la verdad es que no nos habíamos perdido gran cosa.
Llegamos a la llanura de Marha. Unos tomamos una pista y otros otra, pensando que se encontraran más adelante pero no es así, Carlos, César y nosotros tenemos que hacer campo a través para encontrar a nuestros compañeros y atravesar por una zona de colinas que han aparecido como por arte de magia, llegamos casi a perder contacto por radio, lo cual nos dice que estábamos realmente lejos los unos de los otros. Por su parte Gabi, Potti y Enrique atraviesan la llanura alcanzando Gabi incluso los 100 Km/h mientras constantemente avisaba por la radio a Potti y a Enrique sobre la existencia de bañeras, pues el Mitchu con cuatro personas y equipaje va un poco “culeao” Por fin nos reunimos pero hemos perdido mucho tiempo y cuando llegamos a la Escalera Celeste es casi de noche, aunque aprovechamos para hacer algunas fotos. Tomamos la decisión de volver a la mañana siguiente, pues este grupo escultórico nos parece de lo mas interesante.
La vuelta a Erfoud es genial,
circulamos por un oued de arena divertidísimo, de momento no encontramos salida
y continuamos subiendo encajonados. Por fin vemos la escapatoria, la tomamos y
nos vamos al hotel. En nuestro camino pasamos por un par de pueblos que
ralentizan nuestra marcha, pues están abarrotados de gente que circula por mitad
de la carrera pasando olímpicamente de los coches que vienen.
En uno de ellos Gabi bromeando nos avisa sobre la costumbre del lugar de jugar al billar en casa de amigos..., pero llevando el billar en burro de una casa a otra, pues en un carromato destartalado un borriquillo tira de una mesa de billar en toda regla. Esto es Marruecos, el país donde la realidad supera constantemente la ficción. Por fin llegamos al hotel el Kenzi Belere, está francamente bien y además nos encontramos con nuestro amigo Enrique Ordóñez de Natura con el que charlamos un rato.
Muy bien la cena y a dormir, que mañana antes de empezar ya vamos con retraso.
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Día 10 - abril 2006 Erfoud – Erg Chebbi
Una vez desayunados y con el
coche listo partimos de nuevo. Lo primero visitar el geiser que esta a unos
pocos kilómetros del hotel. Mientras llegamos vamos bromeando sobre su
autenticidad, algunos dicen que se trata de una cañería perforada para atraer
al turismo, la verdad es que es autentico, sube unos tres metros y toda la
tierra que lo circunda tiene el típico color del azufre. Nos encontramos con
Pepe “pa los amigos” y charlamos un rato del viaje y de nuevo en marcha. Esta
vez entramos en la llanura de Marha a capón, pasamos de largo la Escalera Celeste y
nos vamos a
la ciudad de Orión entre hammadas y dunas.
También es magnífica, allí a la sombra de sus
torres tomamos una cerveza y luego completando el bucle llegamos a la Espiral
Áurea. Vemos que el artista que la ha construido a puesto unos clavos de punta en
la entrada de la espiral, estratégicamente colocados para que ningún coche tenga la
tentación de subir por la rampa de piedra y deteriorar la escultura.
Se esta levantando un poco de viento, cada vez va a más y es molesto pues trae arena en suspensión.
Paramos a comer protegidos por una casa construida al borde de la carretera donde se venden souvenirs, pero que está cerrada. Como de costumbre, al segundo de pararnos de “la nada”, surgen como de debajo de las piedras varios muchachos ofreciéndonos piedras y fósiles..., y también pidiendonos “una cervesssa, para arreglar cabeza”. Como de costumbre comprobamos que la gente del lugar es una cachonda de primera y que una vez roto el fuego la comunicación con ellos es fluida, amigable y divertida. A propósito, Potti picó y compró.
Circulando por la hammada, Carlos, sufre un pinchazo, una piedra de forma cónica le ha hecho un buen agujero, afortunadamente es en la banda de rodadura, le ponemos un “moco” y la cambiamos por la de repuesto por si las moscas y de nuevo a rodar.
Proseguimos camino cuando el viento amaina lo suficiente para ver algo.
Nuestra intención ese día era
dormir en el oasis del Erg Chebbi y hacer una barbacoa, pero
como de costumbre en
estos viajes “el hombre propone y Alá dispone” así que tendremos que improvisar
soluciones.
Intentamos encontrar habitación en varios albergues pero están llenos, por fin encontramos uno que accede a darnos alguna habitación, nos deja plantar también alguna tienda y un sitio donde hacer la barbacoa al resguardo del viento y la arena. El lugar es cutre por demás pero no estamos para elegir y comenzamos a instalarnos.
En un momento determinado alguien comenta que las habitaciones son como pocilgas, el dueño del albergue lo oye y quiere que nos marchemos de su local, se siente muy ofendido e insiste en que nos marchemos. Sólo el buen hacer de Potti y de César que le piden disculpas en nombre del grupo, logran calmarle y por fin nos quedamos.
Hacemos la barbacoa al refugio de una pared de adobe y Javi consigue sacar adelante el fuego con cuatro míseras ramitas secas y unos cartones hasta que el carbón prende.
Montamos las mesas en el patio interior del Albergue pues a esta hora el viento se ha calmado y nos permita devorar la barbacoa que por cierto sale estupenda.
Un largo rato de tertulia y a dormir, mañana intentaremos recuperar el tiempo perdido aunque dudamos muy seriamente conseguirlo. La noche en el Erg Chebbi es mas toledana que marroquí. Cesar, Javi, Sergio y Potti son por este orden los mayores damnificados.
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Día 11 - abril 2006 Erg Chebbi – Tinerhir
Un nuevo día por delante. El
más hermoso de los ergs nos espera con sus inmensas montañas de arena.
Pero como se ha dicho, algo no ha ido bien durante la noche. César, Javi, Sergio y Potti han pasado la noche fatal con vómitos y diarrea, que les tienen doblados. Todos hemos comido y bebido más o menos lo mismo por lo que pensamos se debe tratar de un golpe de calor. Lo que más nos preocupa es que precisamente hoy en el Chebbi esperamos alcanzar los cuarenta grados, en fin ya veremos.
Nos disponemos a partir, cuando un joven Marroquí (José) que se encuentra en el albergue se ofrece a guiarnos por le Erg si le llevamos luego a Merzouga, nos parece una buena idea y le hacemos un hueco en los coches.
Es curiosa su forma de guiar, no nos dice por donde debemos ir, sino por donde no debemos hacerlo, siempre por gestos ,no habla una palabra de español y muy poco el francés, de modo que por gestos nos conduce.
Rodeamos el Erg por su parte
norte para luego bajar por el lado este. En su mitad sur giramos noventa grados
al oeste en busca del oasis. Las dunas las tomamos a contrapelo y damos algunos
saltos impresionante, en concreto el Toy de los Escuderos despega las cuatro
ruedas del suelo y cae del otro lado de la duna sin consecuencias. La mañana
avanza y la arena se hace cada minuto mas blanda. Se producen los primeros
atascos, que solucionamos con las planchas especificas para arena de César, son
textiles, ligeras y fáciles de transportar y funcionan de maravilla, además José,
nos ha enseñado un nuevo truco, balanceando el coche conseguimos que la arena se
meta debajo de las ruedas, lo justo para meter las planchas y salir del apuro.
Ya vemos el oasis tres dunas delante nuestro, es tardísimo y si bien Sergio y Potti están mejor, Javi y sobretodo César están muy fastidiados, el hecho de salir del coche ya les supone un esfuerzo ya que las piernas no les sujetan. Carlos se adelanta al Oasis para dejar “la bandera del grupo” y en cinco minutos esta de vuelta. Salimos del erg por donde entramos, ahora con las dunas a favor no tardamos nada en salir y disfrutamos de lo lindo.
Paramos a comer en la parte sur del erg. A Marta se le mete un mosquito en el ojo y le comienza un ataque de tos, que la molestará por varios días. Gabi la ayuda poniéndola un colirio que la alivia. A estas alturas ya tenemos claro que la pista prohibida tendrá que esperar a mejor ocasión, pues llegaríamos a Tinerhir de madrugada.
Los Escuderos detectan un ruido raro en el pedal del embrague, un motivo más para ir por carretera, el coche va bien pero el ruido al pisar el pedal es muy mosqueante. En Tinerhir conocemos un mecánico, esperemos que pueda solucionarlo.
De nuevo otra tormenta del
desierto, ésta supera a la anterior, verdaderamente terrible. Seguro que imágenes
como esta sirvieron para rodar películas como "La Momia" u "Océanos de Fuego". Gabi
la bautiza como “El Monstruo”, es una enorme masa de arena en suspensión de
kilómetros de largo de ancho y de alto, un espectáculo sobrecogedor, la
carretera esta inundada de arena y circulamos por ella como si fuésemos entre
dunas.
Continuamos y llegamos a los pozos de agua, un intento de extraer agua del subsuelo que parece no dar los resultados apetecidos.
Cuando llegamos a Erfoud y para rematar la faena nos llueve, gotas enormes como nueces se estrellan sobre el parabrisas, verdaderamente no nos falta detalle alguno, al poco escampa y llegamos a Tinerhir. Nos vamos al mecánico, saca una llave fija, se tira debajo del coche y cuando sale comenta “abajo todo perfecto amigo”. Trastea con la llave en el pedal y: “todo arreglado amigo, sólo ajustar pedal”. ¡¡Increíble!! Lo hemos visto más veces pero me sigue asombrando la capacidad de estos mecánicos, 150 dirhams, incluida la propina, que pagamos tan contentos pues pensábamos que podía ser algo más gordo.
El hotel magnífico, cenamos y a dormir que el día ha sido fuertecito, nuestros enfermos están algo mejor pero continúan fastidiados.
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Dia 12 - abril 2006 Tinehir – Imichil
Madrugamos como de costumbre.
Mientras desayunamos le cantamos a Angélica el cumpleaños feliz, se emociona
cuando ve que todos nos hemos acordado y aunque los regalillos que le entregamos
tienen los envoltorios un poco “chuchurrios” después de tantos días de viaje,
ella lo comprende y se muestra feliz.
Salimos de Tinerhir dirección a las gargantas del Todra, todo esta asfaltado siguiendo el curso del río Asif y hay mucha gente contemplando este espectáculo de la naturaleza. Algún escalador esta subiendo por las paredes verticales y parecen puntos minúsculos insertados en la inmensa roca.
En el camino encontramos a un grupo de portugueses, tienen uno de los coches perdiendo líquido de embrague, como tenemos dos botes les regalamos uno y el problema queda resuelto.
Multitud de niños nos rodean pidiendo cualquier cosa, "un bombón, un estilo, un euro, un dirham" algo se llevan, pero por cada caramelo o boli que damos aparecen media docena de crios más.
Continuamos subiendo en busca de la pista que sale aproximadamente de
Tamttatouche y tomando dirección oeste termina en Msemrir. Nos han hablado de
esta pista y nada bien por cierto, parece ser que tiene inclinaciones laterales
y algunos escalones y un precioso precipicio del lado del copiloto. La verdad
es que no me gustaría nada hacer esta pista con nieve. La velocidad es de unos
diez o doce Km/h. Son casi cuarenta kilómetros, de modo que lo mejor es tener
paciencia, los paisajes son totalmente salvajes. Por fin llegamos a la pista que
nos llevara hasta Agoudal. Esta pista está mejor y nos permite ir algo más deprisa,
pero sus cientos de revueltas y la altura a la que estamos recomiendan
prudencia. Una vez más se nos hace de noche a pocos kilómetros de Agoudal. La
pista se pierde en un oued y nos cuesta encontrar el camino.
En
la noche ,en medio
de las
motañas
aparece un
joven Marroquí, que
se ofrece
a guiarnos si le llevamos a Agoudal en principio nos negamos, pero
hace frío, es de noche y al
final nos da cosa y le llevamos en la estribera. El tipo nos pregunta donde
vamos y al contestarle que a Imichil, nos dice que ese pueblo no vale nada,(llega
decirnos que ese pueblo tiene enjambres de mosquitos), que
es mejor dormir en Agoudal, que el tiene un primo allí y bla, bla, bla, lo que nos hace
comprender que hemos cometido un error llevándole.
Llegamos a Agoudal y el tío a pesar de que le insistimos, erre que erre, que no se baja de la estribera y además algunos lugareños nos abren el portón trasero, siempre lo solemos llevar con el seguro, pero en esta ocasión no es así.
Rápidamente nos bajamos del coche enarbolando una barra de hierro de 1,50 de largo por 3 cm. de diámetro, maciza, que nos acompaña en todos nuestros viajes, con la función de servirnos de ancla para utilizar el winche, cariñosamente la hemos bautizado con el nombre de “Tumba Chulos” , basta con un par de voces y otro par de golpes en el suelo para ahuyentar a la parroquia. Por fin llegamos a Imichil y un poco más adelante al albergue en el lago Tislit. Allí nos recibe Hamman que nos prepara una harira de lo mejor que hemos tomado en Marruecos y un Tajin de cordero también muy bueno, después de cenar nos vamos a la cama pues estamos realmente cansados, la ruta ha tenido tensión y mucha.
Supuestamente este albergue era el alojamiento peor de toda el viaje, exceptuando las acampadas, claro, y sin embargo nos deja a todos un sabor de boca estupendo. Limpio, atendido con exquisita amabilidad y situado en un escenario verdaderamente prodigioso al borde de una laguna, podemos recomendarlo sin dudar.
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Día 13 - abril 2006 Imichil – Midelt
Nos despertamos temprano y el
espectáculo desde el albergue es estupendo. El lago Tislit está a doscientos
metros nuestros. Desayunamos abundantemente y mientras lo hacemos le cantamos el
cumpleaños feliz a Potti, que estrena digito: "El 4 "en su cuenta particular, le
hacemos entrega del correspondiente regalito y tras sus palabras de
agradecimiento nos ponemos en camino.
Resaltar de este albergue nuevamente la magnifica acogida que nos dispensaron, la limpieza y la calidad de los productos que nos dieron de comer y la simpatía de su dueño Hamman, decía que su nombre se pronunciaba como el Jamón español. Les dejamos algunos regalillos.
Ruteamos hacia el otro lago el Isli y una bandada de flamencos nos alegra la vista con sus colores y su majestuoso vuelo. Tenemos delante un paso con roderas profundas y mucho barro, donde un coche, ¡¡¡no diremos su nombre !!! se queda atrapado y las tres féminas del grupo lo rescatan sin despeinarse. ¡¡¡menuda vergüenza!!!!. Su conductor, que ha pedido permanecer en el anonimato, intenta sacar su Toyota automático sin éxito, aun cuando el de Carlos había pasado anteriormente sin problemas. ¡¡Ejem, Ejem!!
Por fin aparece el lago Isli es más grande y más hermoso que su hermano el Tislit, su agua verde turquesa esta rodeada de montañas con neveros y praderas.
Gabi viene notando un ruido raro en el coche, lo tiene localizado, es el protector del amortiguador que se ha doblado y golpea sobre el propio tornillo del amortiguador y amenaza con guillotinarlo, intentamos enderezarlo con el “Tumba Chulos” pero no se puede, por lo que utilizamos el gato hinchable para levantar el coche, desmontamos primero la rueda y luego el protector y todo vuelve a la normalidad.
Niños y mas niños se acercan a curiosear que demonios hacemos manoseando el coche, Potti, haciendo gala de sus dotes de mando los pone firmes y en fila para recibir ordenadamente varios regalos incluso les enseña a decir nuestros nombres, los chavales se lo están pasando en grande. También llega un anciano a caballo que nos saluda, lleva en la mano un pequeño palo puntiagudo, no mucho mayor que un bolígrafo cuando le preguntamos para que lleva eso en la mano y por gestos nos señala el cuello del caballo y nos dice .......un picotazo despacio...... dos picotazos deprisa..... tres picotazos muy, muy deprisa, evidentemente se trata de su particular pedal del acelerador, nos enseña su sonrisa desdentada y también sale de allí con su obsequio. Aunque se quedó con las ganas de cerrar el trato que le proponía a Potti para cambiarle su caballo de cuatro patas por los 165 caballos de cuatro ruedas de Potti. No sabemos todavía el porqué, pero Potti no accedió al cambio.
La pista bordea el río pero está rota en muchos sitios, lo que nos obliga a vadear una y otra vez el río, es difícil saber por donde continua la pista en el otro lado, vadeamos no menos de veinte veces con el agua entre media rueda y rueda entera y con una corriente respetable, eso si los pasos no son largos, entre diez y quince metros y el firme es de pierda, lo que nos facilita mucho las cosas.
Empezamos a ver en las
laderas de los montes que nos rodean cedros muy altos, algunos están muertos.
Parece ser que hace algunos años una enfermedad ataco a estos árboles
diezmándolos en algunas zonas.
Por fin llegamos al Jbel Masker, el objetivo fijado para este viaje y es espectacular, se trata de una cadena montañosa con varios picos prácticamente de la misma altura es casi negro y está cuajado de neveros que bajan de sus cumbres, parece el lomo de un gran cetáceo.
Como siempre hasta ahora nuestro objetivo se ha cumplido, Carlos ha llegado el primero y nos esta esperando con una botella de espumoso de Aragón en la mano para brindar, nos abrazamos y lo celebramos por todo lo alto mientras el berebere de turno que ha aparecido de la nada nos mira asombrado y supongo que pensando que estamos absolutamente locos.
La noche se nos viene encima y ver el circo de Jaffar de noche, como que no nos llama, por lo que decidimos buscar la carretera que nos llevara primero a Boumia y después a Midelt, llegamos justos para ducharnos y cenar.
Nos encontramos con nuestros amigos Los Patos y charlamos un buen rato sobre las incidencias del viaje, mañana continuaremos charlando pues también coincidiremos en Meknes.
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Día 14 - abril 2006 Midelt - Meknes
Hoy también madrugamos,
repostamos en Midelt y en marcha, las pistas son muy cómodas y el paisaje siempre
verde nos acompaña, aprovechamos estas buenas condiciones para cambiar de coche,
algunos quieren probar las excelencias de los automáticos de Carlos o Gabi y
otros la firmeza de las suspensiones del coche de Los Escuderos, en fin que
nadie lleva su coche, buscando un sitio para comer encontramos una enorme
pradera es perfecta , sacamos mesas, sillas y viandas y nos disponemos a darnos un
homenaje . La temperatura es primaveral no hace viento y estar al sol es una
delicia, calienta sin molestar. Pronto aparecen los primeros niños, un burro y
un perro de momento se muestran remisos, pero poco a poco se van acercando, la
más decidida es una niña de unos cinco años que termina sentándose en una de
nuestras sillas y parece estar como en su casa. Les ofrecemos algo de comer, una
de las especialidades de Gabi y Potti albóndigas con tomate, la niña pasa de las
albóndigas pero el chico y el perro se las comen de un bocado. De repente
aparece un micrófono de juguete que hace un poco de eco al hablar y tanto la
niña como el chico nos cantan, suponemos que canciones típicas marroquíes, la
verdad es que es emocionante pues lo cantan con sentimiento y además no lo hacen
nada mal.
A estas alturas han llegado
más lugareños y todos estamos integrados. Del coche de César sale un balón de fútbol y
sin más empieza el partido del siglo España - Marruecos, en un campo de hierba
natural, los jugadores pelean duramente la posesión del balón, pero tras media
hora de juego no tenemos más remedio que reconocer que Maruecos nos ha ganado
por goleada. Termina el partido y nos despedimos de aquella gente con la
que hemos
pasado uno de los mejores ratos del viaje. Cesitar en un gesto de generosidad
regala su balón a los chicos marroquíes que se lo llevan con una sonrisa de
oreja a oreja
.
Nuestros chicos y chicas demuestran una vez más, a lo largo del viaje que son de lo mejor.
Por favor no cambiéis.
De nuevo en marcha hasta las fuentes de Er-Rebbia, se llega por carretera lo que hace que la visita este masificada, son bonitas, pero hay tal cantidad de gente que ahoga su belleza, un guía se nos aduja y unos chavales quieren lavarnos el coche, no queremos que los laven, pero no hay forma de sacudírselos de encima. Una chica le hace un tatuaje a Gabi. Cuando horas más tarde se quita la capa de jena, debajo no hay ningún dibujo. O la jena era malísima o la chica no tenía ni idea de como prepararla.
Al final nos han lavado los coches por narices y les damos una propina y ahora nos vienen “les gardians” a pedir más propina, entiendo que la necesidad aprieta a estas gentes pero a veces se ponen muy pesados.
De aquí al bosque de Cedros, siempre espectacular, en el camino tenemos la suerte de ver monos macacos, aunque nos quedamos sin ver el famoso León del Atlas. Efectuamos algunas compras en los puestecillos del gran cedro muerto, donde Sergio y Enrique se mondan literalmente de risa mientras debaten acerca del origen volcánico o no de un lugareño.
El hotel, El Zaki Meknes, magnífico, donde cenamos unas muy buenas verduras y estofado de carne de camello realmente delicioso.
De nuevo charlamos un rato con Los Patos, no demasiado, pues ellos están pasando allí el día y nosotros vamos justitos de tiempo.
Después de la cena nos tomamos un té a la menta y una copa en el bar del hotel, mientras una bella marroquí desgrana sus canciones en todos los idiomas.
La jornada ha terminado y nos vamos a descansar.
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Día 15 - abril 2006 Meknes – Algeciras
Partimos de Meknes con
dirección a Volúbilis, donde se encuentran los restos más importantes de la
ocupación romana en el norte de África. Cuando llegamos se nos ofrece un guía
que habla bastante bien español y parece que nos entenderemos bien con él.
Empieza el paseo por esta ciudad romana en ruinas, es realmente hermosa, situada
en un lugar privilegiado como casi todos los enclaves romanos. Vemos lo más
importante y lo que mejor está conservado, aunque muchos de sus tesoros están en
el museo arqueológico de Rabat. La visita nos lleva como una hora, suficiente como para
comprender que estos romanos sabían hacer bien las cosas, cada cosa en su lugar
y un lugar para cada cosa. Desde la orientación de las casas, los baños, los
estanques, la red de alcantarillado y un lujo que se adivina a través de los
mosaicos en las casas más adineradas, no les faltaba ni el detalle del burdel y
estamos hablando del siglo I antes de Cristo.
Una visita de lo más recomendable.
Por carretera nos vamos a Chefchaouen para efectuar las compras de recuerdos. La ciudad esta abarrotada de turismo y nos cuesta encontrar aparcamiento, por lo demás tan bonita como siempre. Hacemos las compras, admiramos sus casas pintadas de azul, rosa, o verde y partimos hacia la frontera.
Pasado Tetuán una parada en
un taller de alfarería para comprar algún tajin o un plato de cerámica de
recuerdo y a la cola de la aduana. Pero……¿ que cola ? ¡¡ Aquí no hay nadie !!
pensamos que nos hemos equivocado de lugar, lo que sucede es que lo han
modernizado tienen incluso ordenadores y todo va sobre ruedas. Mientras pasamos
los trámites vemos pasar una grúa con un Jeep Cherokee encima y pensamos que es
una faena y gorda
para sus propietarios, pero me fijo bien en el coche y
resulta que son Antonio y Mara que han gripado el motor a cuarenta kilómetros
de la frontera. Parece ser que no necesitan nada, de modo que nos despedimos
deseándoles suerte en la vuelta a casa.
Increíble, hemos pasado la aduana en veinte minutos cuando nuestro record estaba en cuarenta, sencillamente genial. Nos vamos a la cola del ferry que aún no ha abierto sus puerta y Gabi y Angélica se van a comprar unas pizzas. Con las pizzas en la mano embarcamos y nuestros ojos no dan crédito a lo que ven, dentro del barco hay un Telepizza, con lo que se dieron un paseo de más de tres kilómetros cuando podríamos haberlas encargado en el barco. El barco zarpa y tenemos una travesía de lo mas tranquila, llegamos a Algeciras y al hotel, el parkíng de éste sólo admite coches de 1,70 metros de altura en la planta baja y de 1,90 en la primera, algunos no podemos pasar y buscamos el parking vigilado del puerto ya que las inmediaciones de este hotel, enclavado en la zona portuaria, no parece una zona adecuada para dejar un coche cargado.
El hotel Al-Mar, como su parkíng muy cutre, pero estamos lo suficientemente cansados como para no poner pegas y nos vamos a la cama.
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Día 16 - abril 2006 Algeciras – Madrid
Suena el teléfono y nos despertamos sobresaltados, es Potti, está extrañado, hemos quedado para desayunar a las 7,30, son las 8,00 y no hemos aparecido, somos gente muy puntual, esta claro que nos hemos quedado “sopas”.
En cinco minutos hacemos lo que deberíamos hacer en media hora, recogemos el coche del parkíng y nos soplan 9 €, seguro que a este hotel no volvemos más.
La carretera para Madrid tiene tráfico pero se circula fluido, en Despeñaperros habilitan un tercer carril y salvo alguna parada vamos muy bien.
Tomamos un bocata en el mismo bareto del año pasado y proseguimos camino, a las cinco y media de la tarde estamos en casa.
Todo el viaje de vuelta lo hemos pasado comentando todos lo pequeños detalles que hacen que un viaje sea grande y este os aseguro que ha sido muy, muy grande.
Marruecos espéranos, que en el 2007 volveremos a recorrer tus bellos paisajes, saborearemos tus infinitos contrastes y disfrutaremos con tus gentes.
Insh´allah.