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Jueves 1 de
abril 2004. Madrid-Algeciras

De nuevo y tras casi seis meses de preparación
de itinerarios, rutómetros, reservas de hoteles, etc., nuestro viaje comienza.
El objetivo: LLEGAR A PLAYA BLANCA
Salimos de Madrid los equipos Mexcar(Carlos,
Angélica y Brian), Los Mosqueperrros (Monty, Alberto y Juan Carlos), Pato Polar
(Damy y Alex), Inesita4x4(Antonio y Enrique) y Los Escuderos (Gregorio y Javi).
En Algeciras nos reuniremos con los otros dos equipos GADITAS (Ju an y Salud) y TANDEM (Nani y Lola).
Los casi 700 km que nos separan de Algeciras se
hacen eternos: no deja de llover en todo el camino. Sólo la charla por las
emisoras hace ameno el viaje. Una parada en Noalejo donde degustamos unos
riñones, unas morcillas y unos choricitos que nos dejan como nuevos.
Continuamos camino y sobre las 12 llegamos al
hotel de Algeciras. Nos metemos pronto en la cama ya que pues queremos coger el
ferry de las 7 a.m.
Viernes 2 de
abril de 2004. Algeciras-Marrakesh
Nos levantamos temprano y vamos en busca de los
equipos gaditanos que nos esperan en la puerta de embarque del Ferry. Saludos,
abrazos y sin demora embarcamos.
Una vez el Ferry ha zarpado, nos tomamos un café
acompañados de los deliciosos croissants que ha llevado Enrique. El día está
nublado, llueve y el mar está completamente tranquilo. Desembarcamos y a la
frontera. Está prácticamente vacía, en menos de 40 minutos la hemos cruzado y
nos adentramos en suelo marroquí.
Siempre por autovía o carretera, llegamos a
Marrakech, cenamos opíparamente en el buffet del hotel y salimos a dar una
vuelta por su plaza atestada de gente. Regateos y más regateos para hacer
cualquier compra: un disco, una daga, un cheche, incluso hay que regatear el
precio para hacerse un tatuaje con henna. Todo ello con la parsimonia típica de
este país “prisa mata”.
Volvemos al hotel en unos desvencijados “petit
taxi”, que seguro han conocido tiempos mejores. Son un puro ruido rodante y sus
conductores unos malabaristas que sortean los cientos de “mobilettes”, bicis y
otros coches que se cruzan en su camino.
Nos vamos a dormir que mañana tendremos el primer
contacto fuera del asfalto de este viaje
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Sábado 3 de
abril de 2004. Marrakesh-Zagora
Como siempre en nuestros viajes, toca madrugar.
Desayuno abundante en el hotel y hacia el Alto del Tichka por una serpenteante
carretera (que haría las delicias de cualquier piloto de rally), hasta llegar al
centro comercial de fósil donde hacemos una parada a 2.260 m de altitud para
estirar las piernas y comprar algún recuerdo. Sin más dilación tomamos la pista
siguiendo la ruta de las antiguas caravanas que la recorrían para vender sus
mercancías en el sur.

Vadeos, curvas, subidas y bajadas, dejando a
nuestra derecha unos cortados impresionantes que nos van llevando entre un
paisaje de singular belleza hacia las ruinas de las kasbahs. Estas salpican esta
ruta hasta llegar a la más hermosa de ellas, restaurada y relativamente cuidada,
Ait Ben Haddou, que erige sus orgullosas almenas de caña y barro hacia el cielo.
Una visita para los compañeros que no la conocían y continuamos hacia Ouarzazate
y más tarde a Zagora.
Cuando llegamos allí nos sorprende el hecho de
no encontrar muchos 4x4 en sus calles cuando en otras ocasiones tanto la ciudad
como el parking del hotel Reda estaban llenos de estos vehículos. Tal vez los
últimos problemas con el Islam hayan tenido algo que ver.
Nuestra sorpresa continua cuando bajamos a
cenar y sólo nos encontramos con un grupo de 6 ó 7 franceses, cuando el año
pasado este salón estaba con más de 200 personas. La comida también se resiente
de la falta de ocupación y en lugar del magnífico buffet del año pasado nos
ponen un menú que deja bastante que desear Eso sí, tuvieron la gentileza de
esperarnos para darnos la cena ya que como otras veces llegamos un poco tarde.
Nos vamos a descansar pues mañana tenemos una
de las etapas estrella: el Erg Chegaga y el lago Iriki nos esperan.
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Domingo 4 de
abril 2004. Zagora-Lago Iriki
Ponemos gasolina en Zagora y nos vemos abordados
por un sin número de mecánicos que nos ofrecen sus servicios Curiosamente nos
preguntan cuando vendrá más gente del 4x4, lo que nos confirma las sospechas que
teníamos en relación con los acontecimientos políticos: este año han venido
menos cuatreros a Marruecos.
Salimos rumbo a Tagounite y visitamos esta
población enclavada en las mismas puertas del desierto. Sus calles y mercado nos
trasmiten la dureza que tienen que soportar sus habitantes en estas regiones tan
áridas. Vemos pobres entre los pobres, deambulando entre las callejas. Algunas
monedas salen de nuestros bolsillos aunque sabemos que esa no es la solución a
su problema.
Partimos hacia las primeras dunas y con la
emoción olvidamos bajar presiones y somos los primeros en comprobar que sin la
adecuada presión moverse entre las dunas es muy difícil. Todos bajamos
presiones y un leve empujón sirve para liberar al Galloper. Esto es otra cosa.
Flotando entre dunas y arenales llegamos al
Oasis Sagrado, este año con más ranas aún que el pasado. Comemos y revisamos un
ruido que Nani viene escuchando en el Tropper desde hace un rato. Descubrimos el
problema: el cubrecarter ha debido golpearse con alguna piedra abollándose y la
transmisión a la altura de la cruceta golpea en el bollo. Lo desmontamos, una
sesión de martillo para enderezarlo y todo como nuevo. Nos dirigimos al Iriki.
Juan quiere llegar al lago seco por pista ya que ha tenido un calentón en el
coche y no quiere forzar. Los Mosqueperros se ofrecen a acompañarle. El resto
iremos a través de las dunas, quedamos en el punto donde el año pasado brindamos
con cava. Los que vamos por las dunas estamos disfrutando de lo lindo. Cada vez
nos atrevemos con dunas más altas hasta que el coche de Carlos se queda en una
cresta y hay que tirar de winch, pasan los demás y el último, que es Damy,
también se queda. El winch de nuevo en acción: un tirón y libre. Pero cuando
baja la duna nos dice que al Vitara no le entran las marchas. Miramos y
descubrimos que la camisa del cable del embrague se ha roto debido a lo cual en
el punto de la rotura se dobla y no ejerce la presión necesaria.
Enrique encuentra la solución: como si de
un traumatólogo se tratase “entablilla” con un par de piezas de metal la funda
herida y luego con unas bridas le da consistencia El embrague vuelve a
funcionar, casi mejor que antes. Pero esta operación nos ha llevado mucho tiempo
y en una hora se hará de noche. A la vista de eso decidimos acampar en medio de
aquellas dunas.
Mientras unos montan el campamento, Carlos
Brian ,Gregorio y Javi van en busca del resto del grupo que esperaban en el
Iriki ya que no tenemos contacto por radio. Los encontramos sin problema y
juntos volvemos al campamento.
Montamos las tiendas y preparamos un buen
fuego para preparar una memorable barbacoa, bajo la mirada alucinada de un par
de marroquíes, que como s iempre han salido de la nada y que deben pensar que
estamos como cabras.
Una vez el fuego en su punto empiezan a
salir de la nevera esos maravillosos manjares de nuestra tierra: panceta,
chistorra, morcilla y chorizos se hermanan en las parrillas dorándose lentamente
para nuestro deleite. Hace su aparición su majestad el Ribera de Duero y entre
bromas y risas cenamos como dioses, bajo un cielo estrellado con luna llena y
una temperatura primaveral.
La velada se alarga y se alarga chistes
anécdotas y unos whiskies animan a la concurrencia hasta que ya un poquito
“colocados” nos vamos a las tiendas. Pero el cachondeo continúa cuando Gregorio
se aleja del campamento con una pala en la mano, algunos le preguntan ¿dónde
vas? Y el contesta muy serio, rememorando una frase de la película “Un taxi para
Tobruk “No preguntes en el desierto dónde va un hombre con una pala en la mano”
...
Por fin nos acostamos. Mañana atravesaremos
el Iriki, llegaremos a Foum Zguid y luego a Tata. Tenemos un montón de
kilómetros por delante.
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Día
5 de abril de 2004. Iriki-Tata
Los más madrugadores
están ya en pié para
ver el amanecer en el desierto y los que trasnochamos dimos gracias de que nos
despertaran, ya que es un espectáculo que no hay que perderse, es alucinante.
Después tocaba reponer fuerzas y desayunar.
Angélica, Salud y Lola prepararon cafés y bollos mientras los demás empezábamos
a recoger el campamento. Después de desayunar emprendimos la marcha dirección a
Tata.
El primer objetivo del día era el Lago
Iriki. Allí dimos rienda suelta a nuestro espíritu de cuatreros y disfrutamos de
la conducción llevando nuestros 4x4 al límite y haciendo verdaderas pasadas con
los coches dignas de las pruebas de velocidad de algunos prototipos.
Después de unas cuantas fotos y circular en
paralelo todos los vehículos, algunos conducidos por jóvenes promesas (Brian),
tuvimos que detener la marcha ya que el cable del embrague del Vitara de Dami
seguía dando problemas y había que ir tensando con bridas el cable para que se
pudieran meter las marchas sin dificultad.

Esto empezó a retrasar la marcha ya que era
preferible circular despacio para llegar a alguna ciudad y allí buscar un
mecánico que nos reparara la avería. A esto se unía la resaca del día anterior
de alguno de los participantes.
Así llegamos hasta una pista balizada que
utilizan los participantes del Paris-Dakar en alguna de sus ediciones y que al
final de ella haría que el grupo se dividiera en dos. Según los GPS y mapas la
bifurcación en (Y) parecía que iba a parar al mismo sitio así que unos tiraron
por la derecha y otros por la izquierda quedando en comunicarnos por radio las
incidencias que se produjeran.
La pista que tomaron los equipos Inesita
4x4 y Pato Polar iba marcando todos los WP y trazando la pista por encima de la
del mapa, pero también el resto de participantes ( Gaditas, Mexcar, Escuderos,
Tandem y Mosqueperros ) parecían que se dirigían al punto de unión. A todo esto
teníamos que seguir parando para tensar el embrague de Dami de vez en cuando.
Pero todo no iba a ser inconvenientes:
durante la travesía de la pista nos cruzamos con muchos 4x4 y casualidad en un
grupo nos cruzamos con Juan Arnet de Camaleón 4x4. Para aquel entonces los dos
grupos ya se habían unido.
“El Gran Arnet” nos prestó a tres de sus
mecánicos que para más suerte llevaban un cable de repuesto para el Vitara que
aunque era para el modelo de gasolina pudieron adaptar al de Dami acoplando
algunas piezas del viejo y del nuevo. Todo solucionado en un tiempo record, un
logro dadas las circunstancias y el lugar en el que nos encontrábamos. Una vez
solucionada la avería decidimos terminar la pista que conducía hasta Foum Zguid.
Al reanudar la marcha por la pista nos
damos cuenta que un moro nos hace señales, paramos y ¡¡sorpresa!!... no es un
moro es Nani, que mientras reparaban la avería siguió la pista en busca de
fósiles y Lola al pasar por su lado no lo recogió pensando que era un moro,
turbante incluido. Nani se subió al paragolpes trasero del Vitara y Dami le
llevó hasta Lola que todavía no salía de su incredulidad al dejar por primera
vez a Nani tirado. Llegamos al final de la pista donde un control militar nos
pidió los datos de personas y vehículos. Se los damos y nos invitan a un té
antes de proseguir la marcha.
Ya en Foum Zguid revisamos presiones de los
neumáticos, repostamos combustible y decidimos enlazar por asfalto hasta Tata
destino final de esta ruta.
En el camino encontramos un palmeral digno
para hacer un rengue aunque dadas
las horas decidimos mejor que fuera
rengue-comida.
Una vez repuestas las fuerzas continuamos
camino a Tata por asfalto. El trayecto se hace un poco largo ya que aunque fácil
la etapa ha sido un poco extraña y empezamos a notar el cansancio. La entrada a
Tata es espectacular: militares y policía por todos los lados y es que es un
lugar estratégico cerca de la frontera con Mauritania.
El Hotel Le Relais des Sables es bastante
cutre y más que un hotel parece un albergue pero dadas las circunstancias y el
cansancio nos parece un palacio. Por lo menos tiene ducha, servicios y piscina
de la que algunos jóvenes, ( Javi-Brian-Alex-Enrique) hacen uso de ella.
Después de la ducha y la cena llegó el
espectáculo. Salimos a dar una vuelta por el pueblo y nos encontramos en el
parking del hotel un “ Hummer”. El dueño nos lo deja ver y hacernos fotos con
él. Otros (Angélica) van más lejos y se aventuran a conducirlo: chapó por ella
ya que parecía una muñequita sentada en un monstruo.
Luego dimos un paseo por el pueblo y
regresamos al hotel para descansar y empezar la siguiente etapa en óptimas
condiciones.
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Día 6 de abril
de 2004. Tata-Bou Jerif
Ya ha amanecido y la expedición Playa
blanca 2004 se pone al son de la corneta en marcha, no sin antes habernos hecho
unas cuantas fotos más con el Hummer y haber dado cuenta del desayuno del hotel
para tener fuerzas de cara a la etapa de hoy. Esta transcurre durante una buena
parte a través de un oued que hará que lleguemos a Tafroute y desde allí por
carretera a Bou Jerif donde nos alojaremos en Jaimas.
La salida de la expedición se realiza por
carretera hasta Tisgui-Ida-Ou- Ballou de donde sale una pista que nos adentra en
el oued, los primeros tramos ya indican que hoy va a ser un día de trialeras y
caminos lentos pues aunque el cauce del río está seco las grandes piedras y sus
recovecos hacen que la marcha sea pausada, a esto unimos que los paisajes y el
cañón son espectaculares lo que hace las maravillas del grupo y que las cámaras
y videos echen fuego. También tenemos un pequeño boicot de una de las emisoras,
en concreto la de Nani que dice que hasta aquí ha llegado y tiene que ser
remplazada por una de repuesto que traía Enrique: la conectamos vemos que
funciona y reanudamos la marcha.
Seguimos admirándonos de los paisajes y de
las gentes del lugar que muchas veces nos preguntamos cómo son capaces de vivir
en un sitio tan maravilloso y a la vez tan inhóspito. Las fuerzas empiezan a
flaquear y hay que parar para hacer un rengue: chorizo, torreznos, cervecitas
frías, picoteo, todo lo necesario para seguir disfrutando de este día.
Los kilómetros van cayendo y nos acercamos al
final del cauce para empezar a subir por una pista que nos guiará a la cima de
la montaña desde donde descenderemos hasta Tafroute. La subida se hace con
precaución y algo de tensión ya que según empieza nos cruzamos con unas mujeres
que vienen de recoger sus cultivos y a lomos de sus pollinos cargados hasta las
“orejas” y hacen que el paso por la estrecha pista se haga complicado temiendo
incluso que alguno de los pollinos pueda caer por los empinados barrancos. Una
vez superadas las dificultades de la zona se nos plantea otro problema: la
emisora y elementos de navegación del equipo Inesita 4x4 dejan de funcionar.
Paramos a revisar el problema y descubrimos que el fusible que alimenta dichos
equipos está fuera de servicio, lo reponemos, vemos que está todo correcto y
continuamos. Así llegamos a 1800 m. de altitud donde el paisaje sigue
sorprendiéndonos y nos regala una vegetación típica de cotas más bajas y no de
la altura a la que nos encontramos.
Empezamos el descenso que nos conduce hasta Tafroute allí damos de beber a nuestras monturas que se lo han ganado. Después
de repostar combustible y repartir unos pares de zapatos a unos bereberes por
parte del equipo Inesita 4x4, decidimos buscar un lugar para comer y debatir el
resto de la ruta, ya que según parece el enlace previsto por pista dadas las
horas que son haría que llegáramos a Bou Jerif demasiado tarde, por lo que se
propone que el enlace se haga por carretera y así llegar antes al hotel.
Durante la comida nos visita la policía,
pero después de darles los datos de los equipos nos dan el visto bueno
dejándonos continuar el viaje. Después de comer decidimos que enlazamos por
carretera hasta Bou Jerif. El viaje es tranquilo pero se nos hace de noche y
llegamos al alojamiento bastante cansados. La sorpresa es al llegar: es un
fuerte que utilizaron los franceses durante su época de colonizadores que lo han
convertido en un alojamiento exquisito habilitando unas haimas para hacer mas
auténtica las estancias imitando a los bereberes. Tandem-Pato Rojo y Mexcar
deciden alojarse en las habitaciones mientras Mosqueperros-Inesita 4x4 -Pato
Polar y Escuderos nos decidimos por las haimas.

Una vez descargado el equipaje y relajados
damos cuenta de una cena marroquí y después del atrevimiento de un moro
encantador de serpientes que hace una demostración con ellas, Angélica está
aterrada y lo pasa mal con la demostración mientras Nani se aventura a coger una
de ellas aunque manteniendo las distancias.
Coincidimos con un grupo de catalanes que
también quieren hacer Playa Blanca: tienen un plan distinto al nuestro, pero
nosotros seguimos en nuestras trece. Nos gusta más nuestro plan que el de ellos
y al día siguiente comprobaríamos que nosotros estábamos en lo cierto.
Luego nos reunimos para ver cual va a ser
la senda a seguir para el gran día, nuestro objetivo de este viaje Playa Blanca
y determinamos que será mejor verlo cuando lleguemos sobre la marcha. Así que
dicho esto nos retiramos a nuestros aposentos y con el sueño puesto en PLAYA
BLANCA 2004.
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Día 7 de abril.
Playa Blanca. Bou Jerif-Bou Jerif
Después de la
grata experiencia de pernoctar la mayoría de nosotros en la haima nómada, nos
preparamos para el gran momento. Muchas horas de trabajo en la preparación del
viaje tendrán, especialmente hoy, su recompensa. ¿Cumpliremos nuestro objetivo?.
Aún no estábamos seguros pues el horario de las mareas que conseguimos de
diferentes fuentes no coincidía. Dicho horario es básico para poder rodar por la
arena de la playa, pues en un caso extremo (avería, por ejemplo) la marea podría
llevarse el coche si no consigues sacarlo a la zona donde el agua no llega con
mar plena y además hay algunos puntos de la playa en los que no hay refugio.
Con esa
pequeña incertidumbre partimos rumbo a nuestro objetivo a través de una pista
rápida que nos acerca a las inmediaciones del acceso elegido a la playa.
No se puede acceder a Playa Blanca por
cualquier sitio pues acantilados y dunas lo impiden. Por recomendación de
nuestro amigo Juan Arnet accedimos por el curso de un oued (río en árabe) que
nos “deposita” en el centro de Playablanca después de atravesar una zona arenosa
en la que nuestras monturas “flotaron” sobre ella.

Una inmensa playa de unos 50km de larga por
unos 300 m de ancha. La marea está baja, BIEN. Son las 10:30h. A la vista del
estado de la arena y aún a pesar de que tenemos todo el día por delante,
comienzan las felicitaciones, exclamaciones, y celebraciones, oe,oe,oeeeeee.
OBJETIVO PLAYA BLANCA CUMPLIDO.
Unas instantáneas inmortalizan el momento y
enseguida nos preparamos para disfrutar una de las experiencias más
extraordinarias que hayamos vivido en conducción 4x4.
Partimos rumbo sur y enseguida comprobamos el
secreto de rodar por esta “autopista”: no se debe pisar ni muy cerca del agua ni
muy lejos. Una franja de 50 metros es la idónea, pues fuera de ella la arena
frena nuestras máquinas como por arte de magia. Las emisoras están al rojo vivo,
al igual que nuestros corazones. Nuestros pies derechos no veían fin en la
tabla, pues se alcanzaron velocidades de hasta 150km/h, dependiendo de cada
motor.
Compartimos nuestro rodar por la playa con un
grupo de moteros, que también circulaban a una velocidad endiablada, haciendo
continuas derrapadas, siendo la envidia de algunos componentes de nuestro grupo
que además de cuatreros son moteros de campo .
La anécdota se produce cuando Nani se baja del
coche para hacer unas fotos y Lola con la euforia del momento sale andando
“olvidándose” a su marido, que tiene que ir a buscarla a lomos de una de las
motos un par de kilómetros más allá.
Después de un rato de conducción nos
encontramos el primer barco varado, un pesquero semienterrado en la playa del
que sólo se le veía la parte superior de proa y popa y el palo mayor. Unas
fotos y seguimos como aquellos chalados
en sus locos cacharros. Unos kilómetros
más y nos encontramos con otro barco varado, éste de mayor envergadura,
totalmente oxidado. Es impresionante ver aquello abandonado. No se puede evitar
en pensar en fantasmas del mar y en la vida de aquel buque reposando en su
cementerio improvisado. Lo inspeccionamos por todos los sitios. En dicho barco
encontramos un joven pescador. Los equipos de Cádiz no pueden evitar echar un
ojo a las presas que había hecho y enseguida negociaron el precio de unas
cuantas piezas con una pinta excelente: la comida prometía.
Continuamos de nuevo hasta el río Aureora, que
empezamos a remontar, pues la marea estaba subiendo y decidimos comer allí y
esperar la bajamar para volver. Según los entendidos del grupo en la ciencia del
mar, sabían a ciencia cierta que las mareas son 6 horas de subida y 6 de bajada.
El remonte del mencionado Oued es
espectacular. Una garganta entre enormes dunas con el piso en diferentes formas
y materias: arena, barro, charcas, y al final mucha piedra y cada vez más
grandes. Llegó un momento en el que vimos que no nos merecía la pena el seguir
subiendo y que podíamos volver junto a la playa para comer, pues no había riesgo
de que la marea llegase hasta tan arriba. Así que decidimos dar media vuelta.
Para amenizar el regreso Gregorio comenta lo
divertido que es meter el coche por la zona de dunas, pues la arena está muy
dura, Antonio y Carlos prueban y se divierten, Carlos decide atacar una duna de
frente y en su aproximación algo pasa. Por la emisora oímos atónitos: << Venid,
venid cagando leches que me estoy hundiendo, que me hundo, rápido rápido >>. Le
preguntamos si está de broma y responde con gran nerviosismo que nos demos prisa
que el Toyota se está hundiendo. Nunca olvidaremos ese momento. Como si un
equipo de rescate empezara a trabajar, en unos minutos, yo diría que no más de
3, extendimos las eslingas. Parecíamos bomberos extendiendo sus mangueras, y el
toy estaba asegurado con el Frontera de Monty y éste a su vez con el Terrano de
Juan.

Intentamos sacarle a tirón pero estaba
demasiado “engullido” por aquellas arenas movedizas. A todo esto Nani en su
aproximación al rescate también cae en una trampa similar. Gregorio lo engancha
con su winch pero ni con la polea duplicadora es capaz de arrancarlo de las
fauces del terreno.
Ya con más calma y con los dos vehículos
asegurados, pensamos que la solución estriba en hacer un tandem de 3 coches en
primera fila y dos en segunda. Toda nuestra caballería disponible la poníamos a
disposición del rescate. De no funcionar este método la cosa se complicaría
aunque teníamos más ideas y material de desatasco.
Si hubiéramos hecho varios simulacros para
ensayar este rescate no hubiera salido mejor. La coordinación entre personas y
máquinas fue perfecta. Una vez los 6 coches eslingados, sólo quedaba dar el
tirón. Los 500 caballos bramaban ansiosos. Carlos cuenta , 1, 2........ los
motores rugían como en la parrilla de salida de un gran premio y
TREEEEEESSSSSSSS, un tirón seco al unísono fue suficiente para extraer las 2
toneladas del fango infernal. Aplausos y suspiros de alivio fueron unánimes. Si
lo habíamos hecho una vez también lo podríamos hacer una segunda con el Trooper
de Nani. Dicho y hecho. La misma operación se repite. Un tirón, parece que no
sale, pero cuando dejamos de tirar acelera y nani saca su coche. Nuestro tirón
lo “despegó” del pegamento de lodo.
Recogemos el material y revisamos los coches,
Gregorio tiene un ruido extraño en su Gallo, piensa que puede ser una
transmisión. Probamos el coche y después del susto comprobamos que es una piedra
que se ha metido por el interior de una llanta. Suspiramos de nuevo.
Continuamos hacia la zona que elegimos para la
comida, y montamos un chiringuito magistral. El sol pega fuerte y tendremos que
pasar allí unas horas por lo que en un momento teníamos puestos unos toldos
improvisados.
Mientras unos deciden darse un baño en el mar
los demás preparan las brasas para asar lo que nos quedaba de la barbacoa y por
supuesto el pescado que se compró.
Menudo festín nos dimos: chorizos,
panceta......... y el pescado que estaba delicioso, tan fresco y a la parrilla,
nos supo a gloria. La fiesta no había hecho más que empezar. El vinillo y el
agua de fuego y la celebración doble por conseguir el objetivo y los rescates de
la mañana nos proporcionaron una buena juerga. Como fin de fiesta Juan sacó unas
botellitas de cava con el que brindamos con grandes dosis de alegría y humor.
Son las 18:30h y la marea está baja, es el
momento del regreso pero aún queda diversión. Hay una bruma que otorga a la
playa un ambiente fantasmal, el sol se está poniendo a nuestra espalda. ¡ Qué
espectáculo ¡ Las fotos dan fe de ello. Esta vez la bruma nos dice que debemos
ser prudentes y las velocidades son más reducidas. Ponemos las luces de
antiniebla y las de emergencia para vernos unos a otros y a gozar de nuevo del
regalo que nos hace la naturaleza con esta playa. Un rato después estamos en el oued de salida. Cogemos la pista que nos llevará de nuevo a Fort Bou Jerif.
Llegamos ya de noche con ganas de una ducha y una buena cena. Pero nos espera
una sorpresa desagradable: el dueño del hotel nos ha quitado una habitación y
nos da alojamiento en lo que llaman Motel a algunos de nosotros. Unas
habitaciones cutres, estilo cuadra. El francés es un mal educado que no duda en
insultar a los españoles, incluso.
Como contrapartida nos dan de cenar un cuscús
de lo mejor que hemos probado en todas nuestras incursiones marroquíes.
Después nos vamos a la cama. Estamos cansados
y muy satisfecho y mañana nos espera, una vez mas, un duro día de conducción.
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Día 8 de abril
de 2004. Bou Jerif-Essaouira
El día está nublado, incluso alguna gota de
lluvia cae en la mañana. Hoy tenemos un tramo, en principio, de unos 30 kms. de
pista y lo demás será transición hasta Essaouira.
Después de recoger nuestro equipo y revisar
los coches, partimos con Sidi Ifni como primera parada.
Lo que en un principio teníamos como un paseo
se convirtió en una pesadilla. La conexión al asfalto por pista es un entramado
laberíntico de pistas que nos obliga a dividirnos para encontrar el buen camino
hasta en tres grupos. Hay algunos pobladores de la zona que no dudan en
indicarnos la pista a Sidi Ifni, pero no se ponen de acuerdo: es posible que
fueran varias las que llevaban a nuestro destino. De hecho finalmente estamos
separados en dos grupos y parece que los dos llevamos buen camino.
Finalmente uno de los grupos ve que la pista
empeora y a pesar de que seguramente era posible seguir e iba por buen camino,
deciden reagruparse con el resto y seguir todos juntos. Atravesamos el último
oued por la playa y un militar de paisano que sale de la nada nos confirma que
vamos bien.
Tras unos kilómetros de pista en mal estado y
francamente aburrida, sin un mísero paisaje que echarnos a la vista llegamos a
Sidi Ifni. El único interés que despierta son los últimos vestigios de la ex
colonia española, pero lo demás no tiene ningún atractivo. Seguimos trayecto
hasta Agadir, punto en el que encontramos un acceso a la inmensa playa que
bordea muchos kilómetros de costa y paramos a comer.
El buen humor no decae y la comida es un buen
argumento para repetir viaje, no faltan algunas delicias y embutidos que te
acercan a la buena mesa española.
Sin más dilación reanudamos el viaje, unos
minutos después tenemos la incidencia de mayor envergadura de todo el viaje: en
un STOP, la frenada en cadena de nuestra caravana deja muy poco espacio para el
Vitara de Dami, que embiste al Frontera de Monty. El segundo tiene pocos
desperfectos, pero el Vitara sí tiene algunos daños.
La defensa de fibra amortigua el impacto, pero
se destroza El paragolpes está deformado, así como aleta, capó y un faro roto;
la correa del aire acondicionado está partida. Nos ponemos manos a la obra:
nuestro empeño es conseguir que el coche llegue a España por sus propios medios.
Desmontamos defensa, enderezamos capó y aleta
a golpe de maza y un travesaño de la estructura se endereza con el winch de
Gregorio, alambre, cinta americana y una protección del faro del Toy. A pesar de
lo aparatoso, el Vitara queda mejor de lo que esperábamos y lo más importante,
no se ha visto afectado en su mecánica. Sólo nos inquieta la correa de
distribución que parece ligeramente desplazada, pero da la sensación de que
aguantará, por lo que continuamos.
Los imprevistos del día hacen que la llegada a
Essaouira se haga pesada por una carretera de costa, de noche y en Marruecos.
Hay que tener muy presente en Marruecos que no se puede planificar un horario,
pues las incidencias están al orden del día.
Por fin llegamos al hotel, la sorpresa
agradable del día: un hotel bastante bueno y nos dan la cena aún siendo tarde.
Una rica comida nos hace reponer nuestros molidos cuerpos después de un día tan
duro.
Mañana debería ser un día tranquilo y de
relax. Esperamos que por ésta vez así sea
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Día 9 de abril
de 2004. Essaouira-Casablanca
Después de disfrutar de un merecido
descanso y de una buena habitación (uno de los mejores hoteles hasta ahora) nos
dispusimos a desayunar y dar una vuelta por la ciudad.
La mañana amaneció gris con ganas de
descargar lluvia pero el desayuno despeja las dudas y la amabilidad de un
camarero indicándonos los lugares más interesantes y representativos de
Essaouira hacen presagiar un buen día.
Después de reponer fuerzas, enfundarnos en
los chubasqueros y coger los paraguas, empezamos a recorrer la ciudad: su
puerto, su lonja ( estaban descargando la pesca después de una noche de faena),
su casco antiguo lleno de artesanía y por supuesto sus murallas bastante bien
conservadas con signos de lo que fue la defensa de su ciudad, de los piratas
primero y de los colonizadores después. Al llegar a las primeras tiendas el
grupo se divide en dos: unos
compran artesanía y otros van directamente a las
murallas, (previamente y ante esta posibilidad de división habíamos quedado a
las 13 h en el hotel)
A partir de aquí es todo es un ir y venir
por la ciudad haciendo turismo cruzándonos unos con otros hasta encontrarnos
todos juntos en la plaza. Allí decidimos comer en Essaouira y luego partir rumbo
a Casablanca. La comida la hicimos en uno de los muchos puestos de pescado que
hay en el puerto: elegías el pescado, luego negociabas el precio con el moro y
allí mismo te lo hacían a la parrilla y… a comer. Fue interesante elegir y
negociar el precio. Pero una vez sentados en la mesa la sensación fue de
decepción ya que o bien no nos pusieron todo lo que habíamos negociado o se
eligió poco pescado, pues pareció insuficiente para todo el grupo. Eso si,
estaba todo de primera.
Después de comer nos tomamos un té moruno
en una terraza de la plaza y casualidades de la vida, a más de 1500Km de Madrid,
Antonio, Monty y Enrique coinciden con un compañero de trabajo que también se
había aventurado por tierras marroquíes.
La salida a Casablanca fue por carretera.
Todo transcurre tranquilamente hasta que al Gallo de Gregorio se le enciende el
testigo del aceite. Paramos y parece que rellenando aceite se subsana el
problema. Así llegamos a Safi para comprar algo de cerámica famosa en la zona,
pero la cara de turistas que tenemos dispara los precios y nos tenemos que ir
sin picar el anzuelo. Al salir otra vez a carretera buscamos donde repostar
combustible, pero parece que la gasolina sin plomo escasea y empezamos a
preocuparnos por el Jimny de Antonio. En esto que atravesamos una ciudad grande
y en medio de un caos de zoco, un cruce temerario y cantidad de moros,
encontramos la gasolinera pero no hay suerte, sin plomo agotada. La salida de la
misma fue todo un acto de riesgo ya que la circulación era caótica y loca.
De ahí en adelante la mayor preocupación
era buscar “sans plomb”, así que decidimos parar en una gasolinera y hacer un
grupo que fuera adelantándose y trajera gasolina en un jerrycan. Pues manos a la
obra: Mexcar-Monty-Nani se fueron.
Mientras, Dami-Juan-Gregorio-Antonio nos
quedábamos a esperar.
En la gasolinera Gregorio ve un foso y
pregunta si le pueden cambiar el aceite al Gallo pues se le seguía encendiendo
el testigo del aceite. Al final se demostró que no era falta de aceite si no que
éste se había degradado por las altas temperaturas soportadas. Después de
negociar con el moro y con ayuda de un taxista moro(previo acuerdo de una
botellita de Whisky) se puso manos a la obra y por 10 euros el problema quedaba
resuelto.
Recibimos por la emisora que a pocos
kilómetros de allí había una gasolinera con gasolina sin plomo y decidimos ir
Antonio-Dami
mientras terminaban el cambio de aceite y quedamos en reagruparnos
todos allí. Ya se había echado la noche y todavía quedaba bastante para el
ansiado descanso en Casablanca. La carretera no ayudaba mucho, llevaba demasiado
tráfico pesado que ralentizaba nuestra marcha. Dejamos atrás una entrada a la
autopista que luego veríamos que nos hubiera dejado prácticamente en el hotel,
pero al margen de esto nos presentamos en Casablanca.
La conducción en la ciudad un caos y una
temeridad. Cada uno va a su bola aunque a nosotros nos sirvió para soltar
adrenalina y disfrutar luego de la cena y el merecido descanso. También hay que
decir que algunos la cena la hicieron a la americana basándose en hamburguesas
del McDonals.
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Día 10 de abril
de 2004. Casablanca-Algeciras
Los dos propósitos del día de hoy son
visitar las gran Mezquita de Hassan II y llegar cuanto antes a la frontera, pues
se prevé que va a estar a tope.
La mezquita es fácil localizar: su
minarete, el segundo más alto del mundo, con 200 m de altura (el 1º es el de La
Meca y no se puede superar en altura) se ve desde cualquier punto de la ciudad.
Casablanca es, en contraste de lo que hemos visto en el sur, una ciudad moderna,
que no desentonaría en cualquier país de Europa.
Parece que la suerte está de nuestro lado,
aparcamos en la puerta del templo, nos dirigimos a la entrada y vemos que se
están organizando tres visitas guiadas, una de ellas con guía española. El
monumento es de gran belleza, su majestuosidad y lujo es un insulto a la miseria
de la mayor parte de la población, sobretodo en las regiones sureñas.
Nada más entrar nos descalzamos y pensamos que
sobre ese mármol pulido nuestros pies se quedarán helados, pero no es así: una
potente calefacción recorre los subsuelos de la mezquita y calienta el mármol y
nuestros pies.
La visita es muy interesante y la guía
habla un buen español, aun que no duda en pedir su propina, a pesar de lo que
nos han cobrado a la entrada.
Merece la pena recorrer sus entrañas, pues
es la única mezquita en la que pueden entrar los “infieles”, previo pago de 10 €
por persona claro. Mucho tenemos que aprender del pueblo marroquí: ¿os imagináis
si en España cobrásemos ese dinero por visitar nuestras catedrales? No por ver
sus tesoros, no, (pues como todos sabéis, las mezquitas están totalmente
vacías): SOLO POR ENTRAR.
Una vez concluido con éxito el primer
propósito del día, salimos con destino a Ceuta.
La autovía de peaje nos ayuda a hacer un trayecto
agradable y rápido, de todos modos, el tiempo se nos echa encima y decidimos no
parar a comer, picando algo en ruta y en las paradas técnicas. Por esta vez
decidimos coger otro camino de vuelta a Ceuta, consistente en bordear la costa
por Tánger. El paisaje es muy bonito, pero la carretera no es muy buena y nos
ralentiza la marcha.
Una parada antes de Tánger para comprar
algo de cerámica y agotar los últimos dirhams.
Continuamos a Ceuta y nos encontramos con
la mayor cola que nunca habíamos visto en anteriores viajes. Multitud de coches
esperan su turno para pasar la caótica frontera. Mientras unos van a entregar el
pasaporte, otros se quedan en los coches. En la ventanilla de entrega está el
acostumbrado apelotonamiento de gente intentando entregar el pasaporte. Más de
media hora después no habíamos conseguido, ni siquiera, entregarlo. Tuvimos la
suerte de enterarnos los primeros que en la ventanilla exclusiva para marroquíes
también tramitaban de otros países. Treinta minutos después teníamos la
documentación en nuestro poder.
Pasamos la frontera y sentimos la sensación de
siempre: HOGAR, DULCE HOGAR, ¡¡ qué gusto estar de nuevo en “casa” !!.
Repostamos combustible a precio de Ceuta y
mientras estamos esperando para embarcar aprovechamos para picar algo y tomar
una cerveza. Angélica decide darnos un buen susto, resbala en uno de los
registros metálicos mojados por la lluvia y cae de muy mala manera. Lo que más
nos asusta es que sabemos que es una mujer dura, que no se queja de nada y
ahora está llorando muy dolorida. Por la forma de caer se ha podido romper la
pierna, pero afortunadamente todo se queda en una fortísima contusión y una
herida en la rodilla, que curamos mientras el ferry nos acerca a casa.
La travesía es tranquila con algún meneíto
y ya en Algeciras nos despedimos de los equipos de Cádiz. Calurosa despedida
emplazándonos cuanto antes para la siguiente aventura.
Los equipos de Madrid dormimos en
Algeciras. Unas pizzas para cenar cambian el ritmo de comida marroquí. Mañana
nos queda la vuelta a Madrid pero hoy podemos dar por concluido
satisfactoriamente OBJETIVO PLAYA BLANCA 2004.
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Relato del
viaje desde el punto de vista de Bryan de 11 años.
¡¡ Todo un
Hombre !!
.
El primer día, estamos en Madrid
haciendo el equipaje para ir a Algeciras. Salimos de casa alas
3:30pm hacia el
sur. Ahí quedamos con toda la expedición [menos
los gaditas]. Hicimos una foto en el toro después de estar en la
gasolinera. Después subimos [en realidad hacia el sur] hacia
Algeciras.
Es un largo viaje, en todo ese tiempo paramos y dormimos [bueno
él durmió en el viaje, los demás conducíamos :)].
Al llegar a Algeciras nos quedamos en el Hotel Reina Cristina. A
la mañana siguiente, muy pronto, antes de amanecer salimos hacia
el ferry; ahí estaban nuestros compis de Cádiz.
Luego fuimos a Marrakech [por la
noche] fuimos al mercado. Mi padre no vino por el cansancio.
Llegamos al hotel Reda de Zagora.
Ahí compramos unos coches de juguete a unos niños pobres.
Por fin llegamos al desierto aquí empiezan los problemas, mi
padre se queda en la cresta de una duna. Luego Dami intentando
subir la misma duna, rompe el embrague. Enrique (el manitas) y
los demás hacen un apaño ¡ah! perdón se me olvida, nos dividimos
en dos grupos uno fue directo hacia el
lago Iriki y el resto a través de las dunas [que fue
donde se rompió el embrague].
Al final decidimos acampar en la zona de la duna mientras el
Gallo [Gregorio] y nosotros fuimos a por los demás que habían
llegado ya al Iriki. Al llegar al lago, volvimos a la duna [con
los demás] y ya todo apañado, encendimos una hoguera montamos las
tiendas allí mismo.
¡Bien! al día siguiente fui
conduciendo por el lago Iriki. No pude pasar de 60Km/h pero fue
muy diver. Luego empezó un camino con muchas piedras y muy
aburrido. A Dami se le volvió a romper el embrague y allí nos
encontramos a un club llamado Camaleón 4x4. Ellos nos ayudaron a
arreglar el embrague. Una cosa muy curiosa, me encontré a mi
vecino ahí mismo, fue alucinante.
En Tata nos encontramos un Hummer impresionante. Me bañe en la
piscina.
Llegamos a Playa Blanca, ¡La
meta ! ¡¡por fin llegamos!! es una pasada, allí pudimos comer un
pescado muy bueno. Allí también cogí el coche y lo puse a 80Km/h
en una playa de 30Km de largo.
Ahora viene la emoción, el Toy se quedó en arenas movedizas, mi
madre se puso muy nerviosa, me gritaba ¡Brian, Brian! y mi padre
¡subid las ventanillas! [la verdad, no recuerdo lo de las
ventanillas] y muy nervioso gritaba por la radio que vinieran a
rescatarnos. Al principio pensaron que er a broma pero cuando lo
repitió varias veces con la misma intensidad, gritando, todos
vinieron rápidamente. Vinieron a sacarnos a mi y a mi madre, mi
padre salió solo luego. Cinco coches a la vez sacaron el Toy,
fue impresionante.
A la vuelta vimos un encantador de serpientes.
A la vuelta hacia Esaguira [Essaouira]
Juan frena en seco, Monty también y Dami no puede frenar a
tiempo y se da en el coche de Monty. Se quedó arrugado y por suerte solo fue eso.
Luego fuimos a Casa Blanca. Allí
pude comer una hamburguesa del Mc Donald's ¡que bien me sentó!.
A la mañana siguiente fuimos a Ceuta,
allí estuvimos como una hora y algo para pasar. Cogimos el ferry
pero antes de cogerlo mi madre se cayó en una rejilla, se hizo
mucho daño. Luego ya calmados nos subimos al barco.
Al llegar fuimos a pedir una pizza y dormimos en el hotel de
la venida [el Reina Cristina].
Nos dejaron el salón de actos para cenar [las pizzas]. A la
mañana siguiente regresamos a Madrid
un largo y cansado viaje [el regreso].
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